Fallece el violador que fue abrasado en Alicante por la madre de su víctima

Las autoridades locales ha aumentado la vigilancia en el pueblo ante la eventualidad de que se produzcan incidentes durante el entierro, hoy, del agresor sexual

I. B./
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ALICANTE. «Lo mejor es que se vayan del pueblo». La advertencia no cesó de escucharse ayer entre algunos vecinos de la localidad alicantina de Benejúzar tras tener noticia del fallecimiento, la noche del jueves, de Antonio Cosme Velasco, quien el pasado 13 de junio fue rociado con gasolina para arder como una tea por Mari Carmen C. G., en un acto de fría de venganza. La mujer saldaba así la cuenta de una agresión sexual de la que fue víctima su hija en 1998, cuando tenía 13 años, y que fue cometida por el ahora fallecido. Los destinatarios del consejo de los vecinos eran, naturalmente, los familiares de Mari Carmen, quien permanece en la prisión de Fontcalent tras ser detenida en el puerto de Alicante horas después de consumar su «vendetta».

El agresor sexual, ingresado en el Hospital de La Fe (Valencia) tras sufrir gravísimas quemaduras en el 60 por ciento de su cuerpo, no pudo superar su situación clínica al quedar sus pulmones seriamente dañados. De hecho, era mantenido con vida de forma artificial por los facultativos.

La familia de Antonio Cosme, quien en el momento de ser atacado por su agresora en un bar del municipio disfrutaba de un permiso carcelario a raíz de los siete años de condena que se le impusieron por la violación de la muchacha, aguardó ayer las pruebas forenses a que fue sometido el cadáver de la víctima, quien previsiblemente recibirá sepultura esta misma tarde en su pueblo, donde era muy apreciado hasta el punto de que no pocos han tratado de presentarle como la única víctima de este drama. Sus familiares solicitarán a través de su abogado el endurecimiento de la pena eventual que se le imponga a la detenida, algo por otra parte garantizado por el hecho de que el delito atribuido a Mari Carmen será el de homicidio consumado, y no en grado de tentativa, como hasta ahora.

Una «gran pena»

Mientras las autoridades locales han tomado las medidas preventivas encaminadas a garantizar la tranquilidad en el municipio durante el entierro de Antonio Cosme, los vecinos más exaltados recomendaban ayer a la familia de la agresora que «se marchen cuanto antes del pueblo». Según el abogado de la mujer, ésta ha recibido en prisión la comunicación del fallecimiento de su víctima con una «gran pena» que añade, si cabe, «más dolor» al episodio de la violación de su hija hace siete años, periodo en el que Mari Carmen ha estado sometida a frecuentes tratamientos psiquiátricos.