Mujeres afganas portaban hoy bidones de aceite para cocinar proporcionados por la ayuda norteamericana. Foto: Epa

Las facciones afganas aceptan negociar con las Naciones Unidas el futuro Gobierno del país

Los talibanes no tienen ningún lugar en el futuro de Afganistán y no participarán en la conferencia de paz que se celebrará el próximo lunes en Berlín, pero el enviado especial de las Naciones Unidas, el español Francesc Vendrell, ha logrado que la Alianza del Norte -que controla ahora la mayor parte del país- acepte enviar una delegación, aunque sea con ciertas reticencias.

KABUL, Enrique Serbeto, enviado especial
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Una semana después de que la capital fuese tomada militarmente, el proceso político se ha puesto en marcha. «Quiero anunciarles que ayer por la tarde (el lunes) el Frente Unido ha aceptado participar en la conferencia que se celebrará en Berlín», dijo el funcionario español de la ONU, sin ocultar la satisfacción que seguramente le producía ser él quien estaba compareciendo, en lugar del diplomático argelino Ahmed Brahimi, a quien en algunas partes de este proceso Kofi Annan le ha encomendado un papel por delante del suyo.

Vendrell tuvo también mucho cuidado en referirse al Frente Unido al hablar de la Alianza del Norte, para dar una idea de mayor representatividad, y no hacer ni siquiera una mención geográfica que pudiera ser excluyente hacia los pastunes que viven en el sur del país y son la etnia mayoritaria pero cargan con el estigma de haber apoyado a los talibanes.

En la misma rueda de prensa estaba presente el ministro de Asuntos Exteriores de la Alianza, Abdala Abdala, que ratificó el anuncio de Vendrell y aseguró que una delegación asistiría a esta reunión que consideró como «simbólica» y en la que se espera que se inicie el camino para establecer un Gobierno provisional, representativo y multiétnico para Afganistán.

EN IGUALDAD

La Alianza tiene ya el poder, entrega visados de entrada al país, ha ocupado los edificios oficiales y entre sus comandantes no faltan quienes proponen convocar esa conferencia como organizadores y desde una posición de fuerza que refleje su poder sobre el terreno. El plan de la ONU es que el lunes acudan a Berlín «tantos representantes como puedan» y todos en plano de igualdad.

DELEGACIÓN DEL REY

Además de al Frente Unido se espera principalmente una delegación enviada por el Rey en el exilio, Mohamed Zahir Sha, que también ha confirmado sus asistencia. Vendrell ha dicho siempre que no pretende restaurar la Monarquía, pero sí que gran parte de su plan se apoya en el prestigio y la popularidad del Monarca, algo que no comparten muchos de los militares de la Alianza.

Entre los que también asistirán se encuentran los intelectuales del exilio que ya se habían agrupado en Chipre y los líderes pastunes o patanes, que al comienzo de los bombardeos se reunieron en la ciudad paquistaní de Peshawar. La etnia pastun aparece como un elemento clave en este proceso, puesto que todos están de acuerdo en que no hay una paz posible si no están incluidos satisfactoriamente en el proceso.

Vendrell ya dijo ayer que los talibanes no estarán porque «nos parece a todos que como movimiento y como estructura están en un claro proceso de derrumbe», pero eso «no significa que no vaya a haber representantes pastunes». Hasta Abdala Abdala tuvo que asegurar que el gobernador de Jalalabad, Hayi Abdel Kadir Haq, el único comandante étnicamente patán dentro de la Alianza, estaba de acuerdo con la participación en la conferencia de Berlín.

En cuanto a los azaras, la minoría chií que fue especialmente castigada por los talibanes, y a la que se atribuyen ansias de venganza contra los patanes, Vendrell dijo que confiaba en que estuviesen representados en la reunión.

Dentro de la Alianza del Norte parece haber ya algunas diferencias sobre si debe ser el ministro del Interior, Yanos Kanuni, que se está erigiendo como el auténtico «hombre fuerte» del nuevo régimen y que fue quien dio la luz verde definitiva a Vendrell, o el jefe de la diplomacia Abdala Abdala, que por ahora da la impresión de que no ha logrado traducir la influencia que tiene ante los medios de comunicación en mayor poder de decisión dentro de las nuevas estructuras de poder en Kabul.

ELECCIONES EN TRES AÑOS

El sueño de Vendrell es que de BerlÍn arranque un proceso que lleve a una autoridad provisional, en la que el Rey debería jugar el papel más importante, y que a su vez esta entidad llevase al país a la celebración de unas elecciones libres en el plazo de tres años. Pero el Rey se puede morir del susto cuando vea con sus propios ojos lo que han hecho con el país que él reinó durante 40 años, golpistas republicanos, comunistas, mujahidines y talibanes en sólo tres décadas.