MANUEL MIRÓ  Las monedas son una de las piezas más expoliadas
MANUEL MIRÓ Las monedas son una de las piezas más expoliadas

El expolio del patrimonio andaluz abastece el mercado negro mundial

JAVIER LÓPEZJAÉN. La arqueología andaluza abastece el mercado negro europeo. Joyas, monedas, armaduras, piezas de cerámica y esculturas expoliadas de yacimientos de la región son vendidas después a

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JAVIER LÓPEZ

JAÉN. La arqueología andaluza abastece el mercado negro europeo. Joyas, monedas, armaduras, piezas de cerámica y esculturas expoliadas de yacimientos de la región son vendidas después a coleccionistas anónimos. Las transacciones clandestinas mueven millones de euros. Lo denuncia el Centro Andaluz de Arqueológica Ibérica.

Dicha institución elogia el trabajo desarrollado por la Guardia Civil a través del servicio de protección de la naturaleza y del resto de cuerpos que combaten el expolio en la comunidad autónoma, que han logrado reducir el número de delitos contra el patrimonio arqueológico. Aún así, si bien en menor medida, persisten.

Un dato: la enciclopedia virtual Wikipedia utiliza 117 páginas para enumerar los yacimientos arqueológicos andaluces. Inventariados hay cerca de 13.000. Sin catalogar, más de 80.000. «Se necesitaría un agente en cada uno de ellos para acabar con el expolio», admite con tristeza el presidente del centro andaluz de arqueología ibérica, Arturo Ruiz, quien precisamente se dio de bruces con un expoliador cuando junto a su equipo buscaba en el cerro de Las Albahacas, ubicado en Santo Tomé (Jaén), restos de la batalla de Baécula, la que en el marco de las segundas guerras púnicas enfrentó al ejército romano contra el cartaginés.

Este cerro, otrora inundado de flechas, lanzas y otros vestigios bélicos, es testigo mudo de un expolio sistemático.Al igual que lo son el cerro Maquiz, en el término de Mengíbar, y el cerro Alcalá, situado entre Jimena y Torres. En ambos se descubrieron dos oppidum (ciudades fortificadas) iberas que han sido salvajemente expoliadas. En concreto, sus necrópolis, lugares predilectos de los ladrones de arqueología. No en vano, en las tumbas es donde se encuentran los restos más importantes para un coleccionista. Si éstas pertenecen a un personaje importante de la época el valor se multiplica porque al morir eran sepultados junto a su ajuar, compuesto en ocasiones por cerca de 200 piezas.

Cerámicas griegas e iberas, armaduras, piezas de oro, armas, brazaletes, collares y fíbulas (imperdibles) son sólo algunos de los objetos que se enterraban junto al fallecido en la época íbera. Y esto lo saben perfectamente los buscadores de tesoros. «En el mundo de la expoliación de yacimientos arqueológicos todos saben lo que hacen», comenta una fuente de la Guardia Civil. «No dan palos de ciego», agrega. Los expoliadores tienen claro por lo general el lugar en el que han de buscar e incluso el valor de las piezas que descubren. Para conseguir conocimientos cuentan con la inestimable colaboración de las nuevas tecnologías. Internet es una magnífica guía. Les sirve a la vez de brújula para orientarlos y de balanza para tasar el precio de lo robado.

En el expolio se actúa en cadena: el eslabón más pequeño perpetra el robo, botín que pasa después al intermediario entre los rateros y el comprador final.

Hay también quienes adquieren un detector de metales con el único objetivo de descubrir piezas para consumo interno, pero son los menos. El común de las personas que se dedican a remover la tierra sin ser agricultores tiene como fin vender el hallazgo por un precio en función de la importancia de la pieza.

Al respecto, Arturo Ruiz sospecha que el valor en el mercado negro depende de la singularidad de la pieza. Así, por un objeto de oro de la época ibera que sea único se pagará, según entiende, una fortuna. «No sé como se mueve en términos económicos el mercado negro, pero imagino que se pagará mucho dinero por las piezas expoliadas en Andalucía».

El expolio es general en la región. Se produce en todas las provincias andaluzas. En Jaén expolian los yacimientos iberos y en Almería, los de la civilización de la edad de bronce que floreció 1.500 años antes de Cristo.

Un denominador común es la falta de atractivo que, con independencia del lugar que elijan para expoliar, tienen las construcciones de piedras para estos delincuentes. Con todo, en la década pasada las fuerzas de seguridad abortaron el intento de trasladar en un camión una columna romana robada en Cástulo y que tenía como destino el mercado italiano.