Expectativas rotas

Por ADOLFO GARRIDO
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Las novedades conocidas ayer sobre el penoso embrollo político en la Comunidad de Madrid dan validez a la teoría de la venganza, del conflicto de intereses, de los enfrentamientos internos, de la jaula de grillos que, en definitiva, siempre ha sido el socialismo madrileño. Su secretario general no ha sabido, o no ha podido, arreglar su propio patio. Y las facturas le llegan ahora.

Por mucho que los acontecimientos estén embarullando el escenario político, la primera clave está ahí. Por mucho que se active el ventilador; y por mucho que le pese a Simancas, ya que evidencia el fracaso personal en la dirección de su partido.

Tamayo vio rotas demasiadas expectativas. Dos grandes frustraciones en pocos días y un enfrentamiento directo con Ruth Porta, mano derecha de Simancas, fueron el detonante. Lo demás vino por sí solo.

El pasado viernes, tras el esperpéntico debate de investiduras que protagonizó el candidato socialista, la presidenta Concepción Dancausa optó por evadirse y asistir al concierto de los Rolling Stones. Es sólo una anécdota, pero parece una necesidad poner distancia con respecto a un escándalo que está impregnando de basura la política madrileña. Cada día trae un sobresalto, un indicio escabroso, una derivada inmobiliaria o urbanística. ¿Es esto lo que nos espera durante los próximos meses, hasta la celebración de las elecciones?

Al menos, los acontecimientos que vivimos deberían servir para que se produzca una catarsis necesaria. Pero, en primera instancia, debe comenzar por la sede socialista de Santa Engracia y  continuar por la de Ferraz. Simancas se postula de nuevo como candidato. Pero, ¿quién le garantiza que no le saldrá otro «tamayo» pasado mañana?