Ester Cabanes en su despacho de la avenida Paralelo/ Escrache a una directora de la Generalitat en protesta por la llegada de 80 menas a Rubí - DGAIA/ Vídeo: ATLAS

Ester Cabanes: «El problema no serán los menores sino los extranjeros sin papeles que hay en la calle»

Superada la fase más aguda en la crisis de los menas, la Generalitat pide cambios en la ley para poder proteger mejor a estos menores de la calle

BarcelonaActualizado:

En septiembre de 2017 aterrizaron en Cataluña casi un millar de menores extranjeros no acompañados (menas). En solo tres meses, se convirtieron en 2.000 y saltaron las alarmas. «Estábamos totalmente desbordados. Nos vimos obligados a reaccionar con urgencia para acogerles. En aquel momento, era imposible planificar cualquier estrategia a largo plazo», reconoce Ester Cabanes, directora general de Atención a la Infancia y la Adolescencia de la Generalitat (Dgaia), que maneja para este verano perspectivas menos alarmistas.

«No se prevé una llegada tan masiva, aunque siguen llegando», afirma en una entrevista concedida a este diario. Coincide con los educadores y los expertos del sector en que los menas no serán el gran problema en breve. «Hay un problema mayor que los menores que emigran solos y que se agudizará en los próximos años que son los ninis extranjeros que ya hay hoy en nuestras calles y que seguirán llegando», advierte la responsable de la Dgaia. Ante los conflictos amplificados en los medios entre vecinos y menas, Cabanes pide no criminalizar al colectivo y asegura que «los menores extranjeros conflictivos son una minoría». «La inmensa mayoría de los tutelados vienen a labrarse un futuro y a conseguir recursos para mantener a sus familias», aclara.

-El foco mediático está puesto en los menas, que siguen recalando sin control en nuestro país, y en la falta de recursos para acogerles y «ponerles límites». Sin embargo, los educadores advierten de que éstos son «un problema menor» y que lo peor está por llegar ¿Comparte este vaticinio?

-Absolutamente. El problema mayor se producirá dentro de unos años y no estará sólo causado por los menores extranjeros que ya habrán cumplido los 18 años y saldrán del circuito de tutela, sino mayormente por los extranjeros ya adultos que en estos últimos años han recalado en nuestro país y siguen haciéndolo sin poder regularizar su situación. Estos «ninis» extranjeros que, por las actuales condiciones de trabajo lo tienen complicado para acceder al mundo laboral, serán los que causarán el problema mayor por las dificultades que encuentran para regularizar su situación.

-Usted reconoce la impotencia de la Administración a la hora de resolver algunos de los problemas que ha provocado la emergencia social de los menas ¿Se resolvería la situación si cambiara la actual legislación?

-Sin duda. Cuando un menor llega a Cataluña no podemos enviarlo de nuevo con su familia a su país a no ser que éste acceda a ser repatriado, cosa que casi nunca ocurre. La legislación internacional nos lo impide. Pese a tener recursos limitados para atenderle debemos hacerlo y eso nos coloca como administración en una situación complicada. La mayoría de los menores que emigran solos lo hace para labrarse un futuro y poder mantener a su familia. Ese es el perfil de la mayoría de los jóvenes que tenemos en nuestros centros, aunque hay algunos que no llegan al circuito de tutela y están en la calle. Parte de los que están fuera delinquen, es cierto, pero son una minoría. Cuando eso ocurre, los Mossos los identifican y los llevan a nuestros centros. Una vez allí, no podemos obligarles a que se queden. No podemos retenerlos contra su voluntad y muchos se niegan a aceptar las reglas que imponemos como la de cumplir horarios y no consumir drogas.

-Los sindicatos les acusan de «improvisar» con el problema y les exigen estrategias a largo plazo...

-Cuando llegó la avalancha de menores tuvimos una situación punta. Llegaron 2.000 en pocos meses y solo pudimos atajar el problema creando centros. Hemos abierto cerca de 200. Ahora que la llegada masiva parece haberse frenado, estamos diseñando estrategias que nos permitan abordar la heterogeneidad de este colectivo.

-¿Se escolariza a los menas?

-Cuando llegan, en una primera fase de atención, que dura unas tres semanas, intentamos que se familiaricen con el idioma y el entorno. Después, los que tienen menos de 16 años se escolarizan y los mayores se intenta que se acojan a programas formativos que les orienten hacia un futuro laboral.

-¿Todos los que reclaman tutela a la Generalitat son menores solos?

-No. Algunos ni son menores ni están solos. Detectamos mayores de edad que se cuelan en el circuito de tutela para obtener de forma más rápida el permiso de residencia (en Barcelona lo obtienen en unos nueve meses pero en otras demarcaciones antes) y para beneficiarse de la protección de la Administración. Uno de los últimos casos detectados tenía 28 años.