Estalla un artefacto en la sede de un sindicato de la Ertzaintza en Bilbao

Un artefacto explotó ayer en lasede bilbaína del sindicato Erne, la central mayoritaria en la Ertzaintza, sin que causara daños personales, aunque en ese momento se encontraban varias personas en el interior del local. «ETA se equivoca si pretende amedrentarnos», comentó un representate de Erne tras el atentado, quien afirmó que los terroristas «van a lo que pueden y le puede tocar a cualquiera».

VITORIA. J. J. Saldaña
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El secretario general de Erne, Iñaki Castro, afirmó que el sabotaje perpetrado ayer contra la sede central de este sindicato en Bilbao, no es el primero que sufren y que es necesario «articular una auténtica política de seguridad pública para que la Ertzaintza sea más eficaz y eficiente» frente al terrorismo. El descubrimiento del artefacto y la puerta blindada de la sede impidieron «una catástrofe».

En declaraciones a ABC, el dirigente del sindicato mayoritario en la Policía autónoma explicó que fue gracias a la pericia de un compañero que al percatarse del bulto, cuando se disponían a salir del local a las 14 horas, ha cerrado «rápidamente la puerta y nos ha empujado a todos hacia atrás». El artefacto explotó a los 30 segundos, después de cerrar la puerta, ocasionando únicamente leves daños materiales en el descansillo gracias a su blindaje.

Los agentes y el personal notaron cómo temblaba la oficina a consecuencia de la deflagración. El artefacto estaba compuesto por un cohete pirotécnico, una botella de gasolina y un espray con una mecha, todo ello oculto en una caja colocada en el rellano de la sede, un cuarto piso de la calle San Roque de Bilbao.

Castro indicó, en declaraciones a este periódico, que «ETA se equivoca si con este atentado pretende amedrentarnos», porque «no nos vamos a echar a temblar y vamos a seguir cumpliendo con nuestro cometido en la defensa de los derechos y libertades de todos los ciudadanos, y de los intereses sociales de nuestro colectivo».

«VAN A LO QUE PUEDEN»

El dirigente de Erne indicó que «valorar el modo de actuar de ETA o la “kale borroka” es perder el tiempo porque van a lo que pueden y le puede tocar a cualquiera», y que, a su juicio, lo que hay que hacer «es poner el máximo esfuerzo para que la Ertzaintza sea mas eficiente porque los resultados que podemos ofrecer ahora a los ciudadanos son bastante negativos». En este sentido, destacó la necesidad de «articular una auténtica política de seguridad pública para que la Ertzaintza sea más eficaz y eficiente a la hora de combatir el terrorismo y la violencia callejera».

En la misma línea, Comisiones Obreras consideró este atentado «un ataque y un intento de intimidación hacia todos los sindicatos que demandamos mayor eficacia policial en la lucha antiterrorista».

Por su parte, el consejero de Interior, Javier Balza, lo calificó de «hecho criminal», y añadió que el sabotaje «no conseguirá que los agentes cedan lo más mínimo en su trabajo constante de luchar contra la delincuencia terrorista». Todos los partidos políticos, salvo EH, reprobaron el atentado. Así, el PP lo enmarcó dentro de la «espiral de violencia que el entorno de ETA y HB tratan de extender a todos los sectores de la sociedad vasca».