Salvador Sostres

Qué es un Estado

Salvador Sostres
MadridActualizado:

Este gran escándalo contra el ministro del Interior por la filtración de unas conversaciones grabadas ilegalmente.

El primer escándalo es la ilegalidad, y el segundo que se dé credibilidad a unas conversaciones grabadas del modo más irregular y seguramente editadas a conveniencia.

Pero incluso si fuera cierto que el ministro del Interior animó al director de la Oficina Antifraude a buscar casos de corrupción de políticos de Convergència y Esquerra, ¿qué problema habría?

Cuando Oriol Junqueras dice sobre este asunto que "el Estado ha usado toda su fuerza para hacer daño, para mentir, para delinquir y para conspirar", ¿de qué está hablando?

¿No ha usado también el independentismo toda la fuerza del Estado, en tanto que la Generalitat es el representante del Estado en Cataluña, para mentir con las balanzas fiscales, inventándose unas cifras disparatadas; para mentir diciendo que los landers alemanes tienen un tope de solidaridad del 4%, siendo una falsedad cuyo único objetivo es incendiar el odio contra España; o para prometer riquezas imposibles en caso de independencia y azuzar a la masa en el agravio? ¿No es esto conspirar? ¿No es esto fabricar pruebas falsas? ¿No es esto usar el Estado, con su correspondiente aparato mediático, como TV3 y Catalunya Ràdio, para hacer daño?

¿Qué se esperaba Junqueras? ¿Que sólo ellos harían guerra sucia?

Si Junqueras cree que un Estado no tiene cloacas, no está preparado ni para ser el presidente de su casa. Si Junqueras pensaba que un Estado no iba a defenderse de una minoría secesionista que quiere romper su integridad territorial, es que no entiende nada.

Que el PSOE haya pedido la dimisión del ministro demuestra que continúa sin tener ningún sentido de Estado.

No podemos hacernos la tonta en medio de una orgía. No podemos quedarnos quietos ante los desafíos y hay que repeler los ataques por tierra, mar y aire. "Disparé yo", dijo la señora Thatcher. Yo soy Rafael Vera, con todas sus extravagancias.

En Londres, el Brexit iba ganando por goleada y una diputada laborista fue asesinada justo a tiempo de salvar lo que parecía extraviado. ¿Han oído a los laboristas pedir la dimisión de alguien?

Y hoy los dos grandes partidos celebrarán por igual la victoria del quedarse.

Ésta es la gran diferencia entre una tribu y un Estado.

Salvador SostresSalvador SostresArticulista de OpiniónSalvador Sostres