Guillermo Fernández Vara y Pedro Sánchez, en un acto del PSOE en la plaza de Toros de Mérida - EP

Estabilidad o autonomía: debate en el PSOE sobre un Gobierno con Pablo Iglesias

Los socialistas admiten que los comicios del domingo determinarán un «marco de gobernabilidad», pero se sigue prefiriendo un Gobierno en solitario

MadridActualizado:

En el PSOE ya se han dado cuenta de que la digestión y la gestión de los resultados del 28 de abril puede ser más pesada de lo que podía esperarse en la noche electoral. La victoria en las urnas, para un partido que llevaba es espiral descendente más de una década eclipsó por momentos una aritmética no tan distinta a la que tuvo que gestionar Pedro Sánchez tras la moción de censura.

La piedra angular de la estabilidad de la legislatura que se inaugura mañana en el Congreso de los Diputados es si el Gobierno parte de una base de 123 diputados, los que obtuvo el PSOE, o si el nuevo Ejecutivo representa los 165 escaños que los socialistas suman con Unidas Podemos.

La tesis oficial de los socialistas, desplegada ya en la campaña electoral, es la de un Gobierno en solitario con un programa pactado con Unidas Podemos. Esa sigue siendo la intención del PSOE. La preferencia. Pero ese deseo dista mucho de ser ya una línea roja. Además, Sánchez no ha concedido entrevistas ni dado una rueda de prensa tras el 28 de abril, lo que dificulta conocer de primera mano su posición. La portavoz Isabel Celaá insistió el viernes que «sigue vigente la vocación del presidente del Gobierno para trabajar en solitario con nuestro programa». Celaá habló de acuerdos con distintas fuerzas y sí aceptó la posibilidad de «acuerdos también muy preferentes con Unidas Podemos». Pero insistió en que «todo está por recorrerse».

El 26 de mayo será la clave. La posición que pueda tener Unidas Podemos para condicionar otros Gobiernos del PSOE puede ser determinante. Un dirigente recuerda que «ya hemos tenido experiencias» de Gobierno compartido en varias regiones y si esa experiencia se repite en algunas autonomías «será más difícil argumentar que se queden fuera» a nivel nacional. En cierta forma, el secretario de Organización, José Luis Ábalos marcaba la cita del próximo domingo como elemento que puede configurar un marco de gobernabilidad: «Seguimos en campaña, aunque a veces no lo parezca. Hay elecciones a municipios, a bastantes comunidades(...) Todo ello, lo hemos dicho muchas veces, determina también un marco de gobernabilidad y esperamos que tras el resultado con el que los españoles nuevamente van a pronunciarse, los partidos tengan la suficiente altura como para que, ya acabados todos los procesos electorales, puedan entender claramente el mensaje».

Las opiniones recabadas por este periódico entre dirigentes federales, autonómicos o miembros del Ejecutivo en funciones arroja un escenario para nada uniforme respecto al papel que debe jugar Podemos. «La clave es pactar sobre políticas, pactando el qué el cómo es menos relevante», opina un diputado socialista. Un dirigente territorial, en cambio, se muestra partidario y quita dramatismo a la posibilidad de tener a Iglesias en el Consejo de Ministros: «Gobernar es moquetizarse y eso es bueno. Si hacen muchos dispates se les puede cesar. No es tan grave», reflexiona esta persona que pone en valor la capacidad de controlar al socio si está dentro del Ejecutivo. «¿Es peor eso que la guerrilla constante que Rivera le hacía a Rajoy?», se pregunta. Eso sí, se considera que el poder de Podemos tiene que tener un límite: «Tiene que ser sin áreas transversales ni muy significativas».

Un miembro del Ejecutivo en funciones, en cambio, se muestra contrario a esta posibilidad: «El Gobierno será en solitario. No hay razón para pensar otra cosa. Y hemos demostrado en un año que lo hemos hecho muy bien».

El factor catalán

Ese último sigue siendo el marco en el que se trabaja. Pero también es cierto que el presidente en funciones quiere una legislatura de cuatro años. Ahora que domina el PSOE a su voluntad, existe en Sánchez una vocación por dejar de vivir en la excepcionalidad. Ese factor unido a la seguridad que desprende Pablo Iglesias respecto a que logrará entrar en el Gobierno despiertan dudas sobre lo que sucederá.

No obstante, hay personas en la dirección socialista y en Moncloa muy pesimistas en lo que respecta a la estabilidad. Y que no descartan «en absoluto» que pueda haber una nueva cita electoral. Y además apunta a que «no sería el PSOE el más perjudicado, al contrario». Otras voces son menos optimistas respecto a si el PSOE sería capaz de repetir el «marco favorable» creado en las pasadas elecciones. Si Vox se desinfla Sánchez perdería uno de sus argumentos.

La presentación de los PGE será una primera prueba de fuego de la capacidad del Gobierno para sortear los riesgos de la legislatura. Pero la gran prueba puede llegar en otoño, con lo que acontezca respecto al juicio del proceso independentista en el Tribunal Supremo y unas eventuales elecciones en Cataluña. A este aspecto se refiere un dirigente para descartar la presencia de Podemos en el Consejo de Ministros: «Pensar en gestionar ese momento con ellos en el Gobierno... sería complejísimo». Desde el PSC uno de sus dirigentes insiste en que «la idea es un gobierno en solitario y sería lo preferible».