«Estaba en el suelo, inconsciente, en un charco enorme de sangre»

J. J. B./SUSANA C. CHAÍNSEVILLA. «Se oyeron ocho o nueve disparos... No sabría precisar la cantidad exacta, pero cuando salí sólo había un enorme charco de sangre y el carnicero, que tiene un puesto

J. J. B./SUSANA C. CHAÍN. SEVILLA.
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«Se oyeron ocho o nueve disparos... No sabría precisar la cantidad exacta, pero cuando salí sólo había un enorme charco de sangre y el carnicero, que tiene un puesto casi al lado, intentaba taponar, con los mandiles de sus compañeros de trabajo, las heridas del hombre que estaba en el suelo, inconsciente. Su compañero también sangraba, pero estaba de pie, apoyado a la pared». Así narraba uno de los testigos el trágico atraco que se vivió ayer en la localidad sevillana del Viso de Alcor.

El cerco de la Guardia Civil no había logrado dar al cierre de esta edición con el autor de los disparos que ayer acabaron con la vida de un vigilante jurado de 48 años e hirieron de gravedad a otro cuando trasladaban a un furgón blindado una saca de dinero de la sucursal del Banco Santander. El atracador, que ocultaba su rostro tras un casco negro, huyó en una motocicleta de gran cilindrada tras disparar su arma corta contra los vigilantes. Se llevó algo más de 100.000 euros.

Poco después de las diez y media de la mañana emboscó a los vigilantes en un callejón junto al mercado. Habían recogido el dinero en la oficina de la calle Real y lo trasladaban a pie hasta el furgón blindado, estacionado en una calle paralela. No se sabe si medió palabra, pero el atracador descargó sin piedad su arma, entre seis y nueve disparos, según las fuentes, y mató a Jerónimo Luna, de 48 años, de la empresa Prosegur, padre de dos hijos, que estaba destinado habitualmente al servicio de seguridad del pabellón de Retevisión en la Isla de la Cartuja y sólo realizaba una suplencia en el transporte de blindados.

El fallecido presentaba al menos una herida de bala en el abdomen que le interesó el hígado. Cuando llegaron las emergencias sanitarias, la hemorragia interna que sufría el herido obligó a desechar la opción de evacuarlo en helicóptero. Poco después entraba en parada cardiorrespiratoria e ingresaba cadáver en el Hospital Virgen del Rocío.

Su compañero, Diego C., recibió cinco impactos de bala con heridas en la bolsa escrotal, ingle, un pie y una mano. Fue evacuado al Hospital Virgen de Valme, donde fue intervenido e ingresado en la UCI, con pronóstico grave, sin que se tema por su vida.

Cerco al asesino

La Guardia Civil estableció un cerco en torno a la localidad, distante de Sevilla unos 20 kilómetros, con un operativo móvil de 30 agentes, además de doce efectivos del grupo de investigación y apoyo de un helicóptero. Aunque algunas versiones de los testigos hablan de la huida de dos individuos en la motocicleta, sólo se busca a un hombre de mediana-baja estatura.

Fuentes de la investigación descartaban la vinculación del atracador con el Grapo. Esta posibilidad se había apuntado inicialmente, ya que la localidad está considerada como una de las bases históricas de esta banda terrorista, que en tiempos se especializó en el atraco a furgones blindados.

En el pueblo se vivieron momentos de gran tensión. Un farmacéutico y un enfermero, y posteriormente un médico, vecino de la calle donde sucedieron los hechos, asistieron en los primeros instantes a los heridos hasta la llegada de las asistencias. El médico, Antonio Madroñal, encontró a los dos heridos en estado de shock.

«No se sabe si esta persona era del pueblo -comentó-, pero personalmente creo que el atraco estaba preparado, por la forma de actuar que tuvo el individuo, ya que parecía que tenía estudiados los movimientos rutinarios de los vigilantes de seguridad».

Lo confirmaba otra testigo: «Dejaban el furgón en la calle Corredera y confiados venían todas las mañanas hasta la calle Real con el maletín; al parecer tenían que aparcar en la puerta del banco y el del furgón esperar a que los compañeros entrasen en el banco, pero no lo hacían así. Aparcaban en la calle Corredera y cruzaban el callejón de la plaza».