Espera siete años a que salga de prisión el violador de su hija para prenderle fuego

A. RICA/
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ALICANTE. Los parroquianos del bar «Mari», situado en el número 1 de la avenida Juan Carlos I de la localidad alicantina de Benejúzar, fueron testigos ayer de un trágico suceso, cuando sobre las 11.40 horas de la mañana una mujer de unos 50 años se dirigió a uno de los clientes que allí se encontraban, A.C.V.S., que tomaba un café en la barra. Tras preguntarle «si se acordaba de ella», la recién llegada le arrojó a la cara gasolina que portaba en una botella y, posteriormente, le prendió fuego con una cerilla.

A causa de la deflagración, el hombre se quedó prácticamente sin ropa y corrió a refugiarse en el aseo de señoras, donde clientes y responsables del bar, ayudados con extintores, intentaron socorrerle mientras llegaban las urgencias médicas, según informó el dueño del local, Antonio Ferrández. El hostelero explicó que se «vivieron imágenes muy crudas, muy fuertes y muy lamentables». Ferrández añadió que «todo ocurrió en décimas de segundo». Las llamas fueron de tal calibre que provocaron serios desperfectos en el establecimiento, en el que en ese momento almorzaban una veintena de clientes.

El hombre, un albañil ya retirado y natural de Benejúzar, fue atendido en un primer momento por una dotación del Servicio de Atención Médica Urgente, que de inmediato le trasladó al Hospital comarcal de la Vega Baja en Orihuela.

La víctima, en estado grave

Desde allí, dada la gravedad de las heridas que presentaba, fue trasladado en helicóptero a la Unidad de Quemados del Hospital de la Fe de Valencia, donde quedó ingresado en estado muy grave, con quemaduras de tercer grado en el sesenta por ciento de su cuerpo, según informaron fuentes del Centro de Información y Coordinación de Urgencias de Alicante.

Un cliente de 60 años que se encontraba al lado de la víctima también tuvo que ser atendido de quemaduras leves en una pierna al haber sido salpicado por el líquido inflamable. Tras el ataque, la agresora huyó.

Los antecedentes de los sucesos de ayer se remontan a 1998, cuando el individuo herido amenazó a punta de navaja a la hija de la agresora, una niña que entonces contaba con 13 años de edad. Fue juzgado y condenado por esos delitos y, en la actualidad, aún cumplía pena de prisión.

Venganza consumada

Fuentes próximas a la investigación informaron que el agredido se encontraba disfrutando de un permiso penitenciario de tres días. Según explicó el marido de la agresora a los agentes encargados del caso, desde la violación de su hija en 1998 la mujer estaba atravesando por problemas psicológicos, ya que no conseguía olvidar ni superar este hecho.

Ayer, cuando fue alertada de la presencia del violador por su hija, que tras reconocerlo en el interior del bar corrió inmediatamente a avisarla, no dudó en comprar gasolina y dirigirse al local donde, tras reconocer al individuo, consumó la venganza y posteriormente huyó.

La hija acudió de forma voluntaria al cuartel de la Guardia Civil, donde tras ser interrogada e informar a los agentes de la intención de su madre de escapar a Torrevieja, quedó en libertad. El marido de la agresora y los agentes del Instituto Armado han puesto en marcha un dispositivo para tratar de localizarla. Sin embargo, al cierre de esta edición no se habían producido resultados positivos.