JM NIETO

España y Grecia, abonados a la repetición electoral

Los dos países de la Unión Europea han obligado a sus ciudadanos a votar dos veces en menos de un año

MadridActualizado:

España se encamina a unas nuevas elecciones generales, las cuartas en menos de cuatro años. Tras constatar en la segunda ronda de consultas que ninguno de los candidatos cuenta con los apoyos necesarios para ser investido, el Rey disolverá las Cámaras el 23 de septiembre —momento en el cual se agota el plazo constitucional— y convocará nuevos comicios para el próximo 10 de noviembre. Así, los ciudadanos serán llamados a las urnas por segunda vez en 2019 ante la incapacidad de Pedro Sánchez para llegar a acuerdos con el resto de líderes políticos.

Esta situación comienza a ser habitual para los españoles. Tras las elecciones de diciembre de 2015, el popular Mariano Rajoy declinó el encargo del jefe del Estado de conformar Gobierno. A pesar de su derrota electoral, Sánchez trató de recabar la confianza de la Cámara Baja. Sin éxito. Ante este escenario, Don Felipe realizó una tercera ronda de consultas, pero constató que ningún candidato tenía posibilidades reales de alcanzar la mayoría requerida en el Congreso para convertirse en presidente, por lo que disolvió las Cortes Generales y se celebraron elecciones el 26 de junio de 2016. Rajoy se sometió a una primera investidura fallida en agosto hasta que finalmente logró formar Gobierno en octubre. Un mandato efímero, ya que la moción de censura de Sánchez contra el entonces presidente del Partido Popular prosperó y el líder socialista le sustituyó como jefe del Ejecutivo.

Sin embargo, España no es el único país de la Unión Europea en el que los ciudadanos han votado dos veces en menos de un año. Grecia también es experta en estas lides. En 1989 y en 1990 ya vivieron esta situación. Dos décadas después, en 2012, el país heleno se vio obligado a convocar dos elecciones generales en menos de un mes debido a las dificultades para alcanzar un consenso.

Los primeros comicios tuvieron lugar el 6 de mayo y marcaron el fin del bipartidismo griego. Dejaron un Parlamento tan fragmentado que los partidos políticos no consiguieron pactar un gobierno de coalición, de modo que se formó un gabinete interino o de transición que anunció una nueva cita con las urnas el 17 de junio. Una vez más, ninguna formación obtuvo la mayoría absoluta. Esta segunda votación supuso un espaldarazo para Syriza, un ligero crecimiento en votos del partido de centro-derecha de Nueva Democracia (ND) y una pérdida de votantes para los socialistas del Pasok. Precisamente, el ascenso de la extrema izquierda hizo posible que ND, liderada por Antonis Samarás, y Pasok, encabezado por Evángelos Venizelos, formaran una gran coalición.

Contra todo pronóstico, las siguientes elecciones generales tendrían lugar en enero de 2015, después de que el primer ministro griego, Samarás, precipitara dos meses la votación parlamentaria para designar presidente de la República y no lograra que el candidato presentado por su gobierno fuera elegido mayoritariamente por el Parlamento en ninguna de las tres rondas previstas. El vencedor de esos comicios fue Syriza. Dado que se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta, Alexis Tsipras tuvo que pactar con el partido Griegos Independientes (ANEL) para poder acceder al cargo de primer ministro griego. Pero poco duró en Grecia la estabilidad, ya que el izquierdista Tsipras dimitió en agosto abocando a los helenos a unas nuevas elecciones en septiembre de 2015.

Croacia es otro de los países europeos cuyos ciudadanos han tenido que acudir a las urnas dos veces en menos de un año. El Partido Socialdemócrata (SPD) resultó el ganador de los comicios de noviembre de 2015. Una victoria que no evitó que el partido de centro Most formara en enero de 2016 un Gobierno inestable de coalición junto a los conservadores de Unión Democrática Croata (HDZ) que terminó por naufragar a los seis meses debido a las divergencias de fondo. De esta manera, se repitieron elecciones en septiembre de 2016.

Bélgica no ha tenido que pasar por unos segundos comicios, pero le faltó muy poco en 2010. Tras las elecciones generales, establecieron el récord de tiempo sin gobierno: 589 días. Tuvieron que esperar un año y medio, hasta el mes de diciembre de 2011, a que el socialista Elio di Rupo pusiera fin al bloqueo político tras alcanzar un acuerdo con otras cinco formaciones democristianas y liberales para conformar Ejecutivo.