Esencia de Botín

Si a Emilio Botín lo licuefactáramos, financieramente hablando, saldrían gotitas de Emilio Botín. Un banquero en estado puro que ha entrado a jugar fuerte, como siempre, en la pugna por Iberdrola

JESÚS GARCÍA
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Si a Emilio Botín lo licuefactáramos, financieramente hablando, saldrían gotitas de Emilio Botín. Un banquero en estado puro que ha entrado a jugar fuerte, como siempre, en la pugna por Iberdrola. Otra guerra abierta como un melón.

Tiene 73 años, es hijo, nieto y padre de banqueros. No le gusta esa pregunta que se ha convertido en tan habitual sobre su previsible jubilación por que ni la de él, ni la de su consejero delegado - mejor pagado que él, pero menos rico- están previstas a corto plazo.

Botín, moreno de rico en ristre, es jugador de golf. No en vano se construyó una ciudad financiera en Boadilla del Monte (Diwaniya, según sus competidores) con 18 hoyos. En Santander, su tierra natal, tiene un casoplón llamado El Promontorio.

Cazador de leones en África, coleccionista de bancos en España: el Santander es un acto de canibalismo puro. No le gustaban las reuniones de los «Siete Grandes» y casi se los comió a todos. Santander, Central, Hispano y Banesto están bajo su manto.

Pues bien, esta semana, el Santander ha declarado posiciones en Iberdrola y en Scotish Power. Pueden ser para él o para otros, aunque ha pedido permiso a Sánchez Galán para entrar en Iberdrola. Esa cortesía es la que hizo pensar que venía a sustituir al BBVA de Francisco González, un tímido banquero al que hemos visto hacer el saque de honor del Madrid-Barca, ante ocho millones de espectadores. Un salto a la fama al estilo Warhol.

Pero Botín es mucho Botín y no trabaja «nada más que para su cuenta de resultados», dice un alto cargo de una sociedad de valores. Además su amistad es notable con Carlos March, que junto con los Albertos y Florentino Pérez, tienen un 12 por ciento de Iberdrola y un 40 por ciento de FENOSA. Precisamente fue Botín quien vendió a la ACS de los March el primer porcentaje potente de FENOSA a precios y plusvalías estratosféricas en una negociación maratoniana de don Emilio, que subastó sus fenosas al más puro estilo de un mercado de abastos.

Se las ofreció a un grupo de empresarios gallegos, entre ellos el constructor San José y el riquísimo Amancio Ortega y cuando se despistaron el cántabro los había usado para elevar el precio y le colocó FENOSA a ACS, en llamada al palco del Real Madrid, con Florentino mirando al gol y pensando en kilowatios.

Botín en estado puro, como ahora con esa posición en Iberdrola, hace unos años en Auna y antes en Vodafone. Es el hombre de los pelotazos, con traje de raya diplomática, sonrisa pícara y buen encajador de preguntas duras que responde incluso en su inglés arrastrado, que no fue impedimento para comprar el Abbey. Ahora ha adquirido 150 millones de euros de santanderes donde tiene ya un 1 por ciento y manda.

Lo mismo le pasa a Ricardo Fornesa, presidente de La Caixa, que mira al cielo, remolonea, saca un Ducados, lo enciende con premura, da una larga bocanada, lanza una media sonrisa y se pregunta ¿por qué quieren ustedes jubilarme?

La entrada de Botín en Iberdrola y Scotish se asemeja a la de UBS, también presente en ambos. Quién sabe si hay más de un especulador español tomando posiciones para mostrar la patita cuando sea necesario, en las juntas. Mientras, Sánchez Galán se rodea de ricos que se supone le acabarán dando su ayuda. Nicolás Osuna, Portillo -que siempre quiere algo más que un mínimo porcentaje- Alicia Koplowitz, con su caballero Oscar Fanjul- Unicaja y como socios auténticos la BBK. Por cierto señalaba un consultor recientemente si al Gobierno vasco le gustaba más un salmantino como Galán o un vasco, de alguna caja. Curioso planteamiento.

El último rumor del mercado vuelve a la venta de FENOSA a La Caixa -opa de por medio- para hacer una operación con Repsol y Gas Natural y el asalto definitivo de los March a Iberdrola -con Opa parcial y todo- con el apoyo financiero y quién sabe si algo más del Banco Santander, presidido por Emilio Botín. Si exprimiéramos la Bolsa saldría jugo de Don Emilio. Otra vez le vemos en la guerra eléctrica en estado puro. Esencia de Botín.