Los ingeniosos escondrijos de la droga
Droga oculta en pilas cerradas, incautadas en 2010 - efe

Los ingeniosos escondrijos de la droga

Los narcotraficantes innovan y utilizan todo tipo de lugares para transportar su mercancía

madrid Actualizado:

Los controles antidroga están haciendo que los traficantes se esfuercen cada vez más para esconder sus sustancias. La imaginación y la maña se unen, a pesar de lo cual siguen sin engañar a la Policía.

Es el caso de una pasajera latinoamericana que viajaba con más de un kilo de cocaína camuflados entre las mechas de su peluca y que fue detenida en el aeropuerto de Casablanca. Y es que la condición de mujer puede ser utilizada a favor, como hizo una peruana que llevaba 6 kilos de cocaína escondida en sus tacones.

En otras ocasiones, lo que se aprovecha son las propiedades de la droga. De enero a noviembre de 2009, la Policía incautó 20 kilos de cocaína en 42 piezas de una vajilla que estaba hechas, literalmente, de esta droga y donde no faltaban vasos, platos y vasijas.

En Madrid se descubrieron 401 kilos de cocaína escondida en limones de plástico; en Sevilla, 30 kilos de hachís oculta en dos porta trajes de una sastrería para toreros y, en Toledo, un alijo de 1.484 kilos de cocaína oculta en botes de piña.

Cunas, osos de peluche... Objetos infantiles para traficar

En la operación «Iroco» fueron tablones de madera exótica donde, en diversas oquedades, se alojaban paquetes cuyo peso aproximado eran unos 900 gramos. Los objetos infantiles tampoco se salvan: diversos tipos de peluches y hasta parques-cuna en cuyos barrotes dos ecuatorianos habían ocultado cerca de 4 kilos de cocaína son algunos de los elegidos.

Respecto a los objetos cotidianos, el aeropuerto de Sevilla fue el escenario de una operación en la que se detuvo a una vecina de Málaga que intentaba introducir en España kilo y medio de cocaína oculta en calendarios de pared. La mujer, que había salido de Sevilla cuatro días antes, portaba entre su equipaje más de media docena de calendarios enrollables cuyos ejes huecos venían llenos de cocaína.

Tampoco hay que descartar los «narcocoches». Aunque algunos sitios son recurrentes, como los dobles fondos o el forro de los asientos, en otras ocasiones los traficantes tiran de imaginación: el hueco del panel del aire acondicionado, el parachoques trasero, el depósito de gasolina e, incluso, la ruedas o los airbags.

«Telecoca»

Los nuevos tiempos también han alcanzado la distribución, como demuestra el grupo organizado que detuvo la Policía Nacional y que se dedicaba a distribuir cocaína a domicilio en Valencia. Los detenidos recibían los pedidos por teléfono y servían la mercancía escondida en cigarrillos, pilas cerradas, boligrafos y llaveros. El nombre que se le dio a la operación: «Telecoca».