El error de forzar a la Justicia

El independentismo aprovecha el desprestigio causado por la resolución de las hipotecas para extenderlo a todo el Tribunal Supremo

Manuel Marín
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La confusión vivida en las últimas semanas con la Sala Tercera del Tribunal Supremo a cuenta de su resolución sobre las hipotecas, y del desprestigio público y notorio que está afectando de manera irreversible al Alto Tribunal, están empezando a tener consecuencias sobrevenidas. De manera abrupta y carente de sentido, el independentismo, con un discurso que ya comparten tanto la izquierda populista como el Gobierno, pretende extender deliberadamente la mancha de una supuesta falta de legitimación sobre todo el Tribunal Supremo. Especialmente, sobre la Sala de lo Penal, ajena por completo a las contradicciones conocidas de la Sala de lo Contencioso y su doctrina hipotecaria, y encargada de juzgar en los próximos meses a los procesados por rebelión en Cataluña.

Se trata de divulgar la idea de que una supuesta inhabilitación moral de los magistrados de lo Contencioso, por falta de imparcialidad y credibilidad, debe hacerse extensiva a los magistrados de lo Penal, de modo que a los ojos de la opinión pública el Supremo no sería sino un órgano político controlado por la derecha judicial, incapaz de dictar una sentencia justa sobre los líderes separatistas.

Manuel MarínManuel MarínAdjunto al DirectorManuel Marín