Enrique Fernández-Miranda posa antes de su entrevista para ABC
Enrique Fernández-Miranda posa antes de su entrevista para ABC - Maya Balanya

Enrique Fernández-Miranda: «La nobleza es la historia viva de España y debemos recordarla»

El decano de la Diputación Permanente y Consejo de la Grandeza de España: «Por mucho que Torra intente maquillarse, es un felón, un traidor al Rey»

MadridActualizado:

Tras una larga carrera profesional con vocación de servicio público, el médico y político Enrique Fernández-Miranda, duque de Fernández-Miranda desde el fallecimiento de su padre (don Torcuato), ha asumido ahora un nuevo reto como decano de la Diputación Permanente y del Consejo de la Grandeza de España: modernizar esta institución que representa a la nobleza titulada desde hace 200 años y convertirla en un instrumento «más visible y útil para la sociedad española». Ese es el deseo del Consejo, que está integrado por profesionales y cinco de sus dieciséis vocales son mujeres.

Y es que «hoy día, la característica común de la nobleza titulada en España es que son profesionales que se ganan la vida con distintas actividades y son perfectamente homologables al resto de los ciudadanos», sostiene Fernández-Miranda. Solo que ellos «tienen la obligación de mantener el recuerdo del primer titular al que se otorgó la distinción y, en ocasiones, también un patrimonio artístico valiosísimo que viene a recordar que somos la nación más antigua de Europa».

Uno de los objetivos de la Diputación de la Grandeza es «tener mayor visibilidad en toda España», relata su decano. «Pensamos que los títulos nobiliarios son la representación viva de la historia de España. Somos el recordatorio de los méritos que logró el primer titular de nuestras distinciones. Mi obligación, por tanto, es recordar por qué a mi padre, Torcuato Fernández-Miranda, Don Juan Carlos le nombró duque y además le concedió el Toisón de Oro».

Como hijo de uno de los artífices de la Transición y como decano de la nobleza, Fernández-Miranda se pronuncia sobre la actitud hostil manifestada por el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, contra el Rey: «Por mucho que intente maquillarse, es un felón, un traidor al Rey».

En España hay unos 2.800 títulos nobiliarios que ostentan alrededor de 2.400 personas, y 400 de ellos tienen Grandeza de España. En la Diputación están inscritas unas 800 personas, y «uno de los objetivos que nos hemos marcado es aumentar este número para tener mayor capacidad como corporación para cumplir nuestras funciones», afirma Fernández-Miranda.

Conforme a la ley

Entre esas funciones figuran servir al Rey, asesorar en asuntos genealógicos y representar a la nobleza titulada. Por ejemplo, la Diputación «tiene que dar constancia de que cualquier sucesión o rehabilitación de un título nobiliario se produce conforme a la ley y a lo establecido en la línea de sucesión genealógica, en ocasiones con muchas dificultades porque hay varios demandantes y hay que establecer cuál es el de mejor derecho. Tanto la Diputación Permanente como el Consejo de Estado son los que asesoran al Ministerio de Justicia y al Rey».

Maya Balanya
Maya Balanya

Otra de las obligaciones de la Diputación es «denunciar la existencia de títulos falsos, inventados o rehabilitados de forma irregular», una práctica que supone falsedad documental y puede constituir un delito penal.

Pero la Diputación de la Grandeza quiere dar un paso más y, para cumplir su deseo de ser útil a la sociedad, ha creado varias comisiones especializadas. Entre ellas, una de estudio y asesoramiento en títulos nobiliarios y marcas comerciales para asesorar a la nobleza y a los jóvenes emprendedores que quieran comercializar un producto o reforzar su presencia comercial con el nombre de un título nobiliario. «Queremos asesorarles para que se hagan las cosas como es debido». También se creará «una comisión de heráldica nobiliaria para asesorar a la nobleza sobre cómo se hace un blasón con rigor jurídico e histórico».

Opinar y ser escuchados

Otro de los objetivos es mantener relaciones estables, «no solo de cortesía», con las Reales Academias, las maestranzas y las instituciones del Estado. «Por ejemplo, con el Parlamento español para estar informados de las enmiendas, proposiciones de ley o proyectos de ley que puedan afectar a la nobleza titulada, con el fin de que podamos opinar y ser escuchados por el poder legislativo de España».

La Diputación también se ha propuesto descentralizar su actividad y reunirse con la nobleza del resto de España, así como reforzar los lazos históricos con los nobles descendientes de españoles que viven en América y que se conviertan «en otra vía de comunicación y sintonía con el mundo hispanoamericano».

Consciente de que aún existen viejos prejuicios contra los títulos nobiliarios, a pesar de que no conllevan ninguna ventaja ni privilegio, el nuevo decano desmonta las críticas con argumentos: «Todas las naciones del mundo reconocen con méritos y honores a sus mejores ciudadanos», afirma y pone el ejemplo de la Unión Soviética, como antítesis de nuestra Monarquía Parlamentaria, que concedió unas 400.000 medallas de platino de la Orden de Lenin a sus ciudadanos más distinguidos.