Enfrentamiento entre víctimas y acusados del macrojuicio por el suicidio del etarra

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N. C.

MADRID. Un grupo de acusados de la trama mediática, social y política de ETA -contra los que se sigue juicio en la Audiencia Nacional por delitos de pertenencia y colaboración con banda armada, entre otros-, y Daniel Portero -hijo de un fiscal asesinado por ETA y fundador de la asociación Dignidad y Justicia-, mantuvieron ayer un enfrentamiento a las puertas del Tribunal al concluir la sesión de la vista oral cuando este último descorchó una botella de sidra para hacer un brindis. Portero explicó después que su intención y la de otros miembros de la asociación no era otra que felicitarse por el éxito de la manifestación contra la negociación con ETA, celebrada el sábado en Madrid, y que la reacción de los procesados, entre ellos el abogado José María Matanzas, se debió a que interpretaron que el brindis era una celebración del suicidio, ayer, del miembro de ETA Miguel Angulo, preso en Cuenca.

Después del rifirrafe, unos 25 de los 56 procesados se agruparon y escenificaron ante las cámaras de televisión el duelo por la muerte del etarra al mostrar una ikurriña con un crespón negro. Siete miembros de Dignidad y Justicia se colocaron entonces delante de ellos, pero dándoles la espalda para mostrarles las banderas de España que llevan impresas en sus sudaderas. Así permanecieron todos en silencio durante varios minutos.

Cuando Portero descorchó la sidra, el primero en acercarse fue Matanzas, quien le requirió para que se abstuviera de brindar y trató de quitarle la botella. En ese momento, otros procesados se acercaron y, finalmente, Matanzas y Jaime Iribarren se hicieron con el envase y vertieron su contenido. Portero, al que increparon con insultos, se dirigió entonces a Matanzas en voz alta y le recriminó por el brindis que en su día hizo «por la muerte de mi padre y por la de Martín Carpena». El abogado contestó que nunca ha brindado «ni por la muerte de tu padre ni por la de nadie».