Los empresarios del cava y Maragall obligan a Carod a retirar su boicot a Madrid 2012

El presidente de la patronal CECOT afirma que, pese a las excusas, «el daño ya está hecho», mientras el PP catalán exige dimisiones por las «calumnias» contra Aguirre

MARÍA A. PRIETO/
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BARCELONA. Veintiún días después de hacer un llamamiento a los catalanes para que se movilizaran en contra de la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2012, el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, esbozó ayer algo parecido a una disculpa. El dirigente republicano reconoció que se dejó llevar por un arrebato de mal humor -la Federación Internacional de Patinaje acababa de decidir que Cataluña no podía tener su propia selección de hockey- y admitió que fue un «error» cuestionar el apoyo de Cataluña a Madrid 2012.

No obstante, aseguró que en ningún momento planteó un «boicot» y denunció que sus palabras fueron «chapuceramente manipuladas» por quienes, desde otros puntos de España, han impulsado un «contraboicot» contra el cava y otros productos catalanes. Eso sí, recalcó que «dije en voz alta y en público aquello que muchos catalanes pensaban en privado».

Entrevista con el alcalde de Madrid

Casualidad o no, la disculpa de Carod llegó unas horas después de que se supiera que un empresario del Penedés -comarca productora de cava y vino- ha perdido un encargo de 80.000 botellas de cava, y de que el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, se entrevistara con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, para mostrarle la «profunda implicación» de toda la sociedad catalana con la candidatura olímpica de Madrid.

Tras el encuentro, en declaraciones a los periodistas, Maragall subrayó que los comentarios de Carod fueron consecuencia de un «momento de mal humor» y que la sociedad catalana en pleno «no va a regatear ningún esfuerzo para que Madrid vuelva a traer a España la gloria de unos Juegos Olímpicos».

El presidente del gobierno catalán, decidido a arreglar el desaguisado -con consecuencias económicas y sociales- originado por las palabras de Carod, está manteniendo contactos con distintos sectores para atajar la polémica y evitar que la campaña de Navidad se convierta en un drama para algunos productores catalanes.

Sensibilidad «anticatalanista»

Presionado por Maragall y por su propio partido, Carod-Rovira se vio ayer obligado a rectificar. «La política la hacen las personas y yo soy una persona, y tengo unos sentimientos, unas sensaciones, estoy contento, triste y me enfado y resulta que aquel día (el 26 de noviembre) pasaba un mal momento, como lo pasaban muchos catalanes que nos habíamos fijado una ilusión legítima de que nuestra selección de hockey pudiera competir internacionalmente después de haber ganado un campeonato del mundo», se justificó.

Dijo lo que pensaba

Carod explicó que, en ese momento, «tuve una reacción muy caliente e instantánea de decir: si ellos no nos han ayudado a nosotros, nosotros no tenemos que ayudarlos a ellos». «Y eso -prosiguió- fue un error porque dije en voz alta lo que muchos catalanes pensaban en privado».

El líder de ERC quiso dejar claro que «no tengo nada ni contra Madrid ni contra sus aspiraciones legítimas de hacer unos Juegos Olímpicos», pero lamentó haberse convertido en el «cabeza de turco» de los ataques de determinados sectores madrileños. «Durante una época fue Arzalluz, después Ibarretxe y ahora me toca a mí», denunció.

Tras las críticas recibidas desde el mundo político y empresarial catalán, Carod pidió disculpas al sector del cava por las posibles repercusiones negativas de sus palabras. Pero, a tenor de determinadas reacciones, las excusas llegaron tarde.

El presidente de la patronal de Tarrasa CECOT, Eusebi Cima, recalcó que las palabras de Carod-Rovira han perjudicado las ventas de cava catalán en el resto de España y, además, han despertado una sensibilidad «anticatalanista». «Aunque ahora haya pedido disculpas, el daño ya está hecho», sentenció Cima. En paralelo, el presidente del Consejo Regulador del Cava, Gustau García Guillamet, mostraba su agradecimiento a Maragall por su apoyo explícito a Madrid.

El consejero jefe de la Generalitat, el republicano Josep Bargalló, pidió ayer a los medios de comunicación que no se hagan eco de la iniciativa contra los productos catalanes argumentando que, mientras dure el ruido mediático, las aguas no volverán a su cauce.

Malestar entre socios del tripartito

Desde las filas de ICV, socio minoritario del gobierno tripartito de Maragall, no se ahorraron críticas contra Carod-Rovira. El senador de Iniciativa Jordi Guillot recomendó al presidente de ERC que «reflexione sobre sus constantes equivocaciones y errores». Pero quien se expresó de forma más contundente fue el presidente de CiU, Artur Mas, quien si bien celebró el gesto conciliador de Carod, acusó al dirigente republicano de proyectar «una imagen negativa de Cataluña» cuando esta Comunidad «siempre ha dado muestras de cooperación y de solidaridad de todo tipo».

El enfado también era monumental en el PP catalán. Su portavoz parlamentario, Daniel Sirera, exigió al consejero de Comercio, Josep Huguet (ERC), que dimita si no es capaz de probar sus «acusaciones falsas e injuriosas» contra la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, quien, según el republicano, sería la mano negra del boicot contra el cava.