Una manifestación de guardias civiles y policías nacionales en Barcelona en 2018, convocada por Jusapol
Una manifestación de guardias civiles y policías nacionales en Barcelona en 2018, convocada por Jusapol - EFE

Elecciones al Consejo de la Policía: la batalla final

Más de 75.000 agentes deciden entre los sindicatos que lograron la equiparación y el que la niega y anuncia conflictos

MadridActualizado:

El próximo miércoles están convocadas elecciones al Consejo de la Policía, el órgano donde están representados los agentes y en el que se debaten, sobre todo, las cuestiones laborales del Cuerpo. Sin embargo, su influencia va mucho más allá y el sindicato que gana estos comicios tiene una enorme influencia en muchos más aspectos de la vida diaria del Cuerpo, incluidos nombramientos e iniciativas. Siempre ha habido tensiones entre los distintos sindicatos por ganar espacios de poder, pero nunca se habían alcanzado las actuales cotas de crispación y división entre compañeros. La irrupción de Jusapol, que en estas elecciones se presenta con su «herramienta» Jupol, es la que marca el comienzo del conflicto.

La equiparación salarial con las Policías autonómicas es el elemento de confrontación entre los sindicatos tradicionales y el que utiliza Jusapol para sus intereses. Los primeros, con el mayoritario SUP a la cabeza, pero también con la CEP, el SPP y la UFP, presumen de un acuerdo salarial que es sin duda histórico y que supone, de media, 400 euros más al mes en la nómina de los agentes, lo que se traducirá a finales de este año en un 14,23 por ciento más que en 2017. El año que viene, el aumento medio habrá alcanzado los 529 euros al mes respecto a 2017, un 19 por ciento más...

Jupol, por su parte, sostiene que la «equiparación real» no se ha producido, ya que aún hay diferencias en el pago de horas extras, asistencias a juicios, pagas o jubilación, que aseguran es 600 euros netos menos que la de mossos o policías locales.

La gran partida del día 19 se juega entre el SUP, hasta ahora mayoritario en el Cuerpo, y la «herramienta» de Jusapol, tal como definió a Jupol el propio Natan Espinosa, líder de la «casa madre» de ese rosario de organizaciones, entre las que también están Jucil, que actúa en la Guardia Civil y Afapol (Asociación de Familiares de Policías), liderada por la mujer de Espinosa.

El brazo sindical de Jusapol tiene claro que si controla el Consejo de la Policía planteará un conflicto laboral permanente hasta conseguir todas y cada una de sus reivindicaciones, lo que supone poner al Cuerpo en una delicada situación de inestabilidad. Interior en ningún caso está dispuesto a hacer más concesiones después del acuerdo firmado en la etapa de Juan Ignacio Zoido, que lo tuvo que asumir para evitar males mayores pero que considera cuestionable por la magnitud de las concesiones realizadas.

«Fue un acuerdo con los sindicatos representativos en ese momento y Jusapol no pintaba nada en las negociaciones», insisten fuentes del Gobierno consultadas por ABC. En ningún caso se van a volver a tomar decisiones que supongan comprometer cantidades ni siquiera similares a las ya concedidas. Es más; sectores del Ejecutivo consideran que el pacto firmado por el Gobierno del PP respondía, además de a la presión de la opinión pública en unos momentos tan delicados como los del «procés», a una estrategia para fidelizar a los dos Cuerpos de Seguridad.

Fuentes consultadas por ABC creen que el fenómeno Jusapol-Jupol se debilitará forzosamente a medida que pase el tiempo y cunda el desánimo entre los policías, que verán cómo esas promesas fáciles que se le han hecho esta campaña electoral quedan en agua de borrajas. Desde la oposición –si se exceptúa Vox–, tampoco parece que haya demasiado entusiasmo en beneficiar más a un colectivo de funcionarios que va a tener un aumento medio de salario del 20 por ciento en 2020, cuando el del resto de los funcionarios –incluidos por ejemplo los de Prisiones, también adscritos a Interior–, lo tendrá de un 6 por ciento.

«El acuerdo que se firmó –explican fuentes gubernamentales– se saltó a la torera los requerimientos exigibles de función pública y Hacienda. No se pueden firmar acuerdos bilaterales en cada ministerio con su colectivo saltándose a la función pública. Hablamos de funcionarios de la Administración General del Estado. Plantear su equiparación con los de las comunidades autónomas escapa de las competencias de los ministerios».

La duda de cara al miércoles es si el suflé de Jusapol-Jupol se desinflará lo suficiente para que las elecciones las gane el SUP, el único con fuerza suficiente para hacerlo. Fuentes sindicales admiten que desactivar el discurso populista es difícil, por más que se sepa que detrás del mismo no hay nada; ni estructura, ni cuadros bien formados... Sólo la promesa de que conseguirán más dinero por la vía de las movilizaciones permanentes.

Por lo demás, Jupol no es capaz de dar los servicios que ofrecen el resto de las organizaciones. «Hay compañeros que nos han dicho que van a votar a Jupol pero que seguirán afiliados al SUP, porque les interesa la asesoría legal que ofrecemos o los cursos de formación, entre otras muchas cosas».