Jesús Eguiguren (i), junto a Patxi López
Jesús Eguiguren (i), junto a Patxi López - Reuters

Eguiguren se refiere a Ternera como el «héroe» del fin de ETA

El expresidente del PSE reconoce su «sorpresa» por la detención del terrorista

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«Más vale tarde que nunca», apuntaba ayer desde el otro lado del teléfono Maite Araluce, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que no escondía su «felicidad» por la detención del escurridizo Josu Ternera. Sin embargo, el júbilo de los damnificados por la actuación de ETA no era común en todos los sectores del País Vasco. Ni si siquiera entre los constitucionalistas. Una de las voces discrepantes fue la de Jesús Eguiguren, expresidente del PSE y figura clave en la negociación entre el Gobierno y los terroristas, que reconoció sentir «sorpresa» ante el arresto de quien definió nada menos que como un «héroe» de la «retirada» de la banda.

El histórico líder socialista rompió con el guion que a lo largo de la mañana habían marcado otros altos cargos del partido, entre ellos Patxi López e Idoia Mendia, que coincidieron en que la detención del etarra constituye un síntoma de que el Estado de derecho «funciona». No lo tenía tan claro Eguiguren, que llegó a pensar que «a lo mejor, la Policía o los servicios de seguridad le habían dejado una vez terminado el terrorismo». Porque Ternera, añadió, «fue uno de los artífices» del fin de ETA, «lo que en terminología de resolución de conflictos se llama el “héroe de la retirada”».

«Pedir perdón»

«Me había habituado a la idea de que lo habían dejado en paz o tenía refugio seguro», reiteró el expresidente del PSE, quien mantuvo una relación cercana con el que fuera jefe político de la organización. Sobre esas negociaciones, Eguiguren señaló en Radio Euskadi que percibió «sinceridad» en las palabras de Ternera, que bajo su punto de vista «quería que finalizase la historia de ETA». «Incluso llegó a decirme que algún día tendrían que pedir perdón», apuntó.

Pero no todos los dirigentes del partido compartieron la visión de su expresidente. De hecho, la formación socialista volvió a ser señalada por la izquierda radical, cuyos líderes argumentaron que «los jueves y las cárceles» son la «vía para arreglar el problema». Arnaldo Otegui, coordinador general de EH Bildu, no dudó a la hora de hablar de «totalitarismo», y aseguró que tanto el PSOE como el resto de fuerzas constitucionalistas «tienen una agenda contra la paz y la convivencia».

El clima tenso que se respiraba ayer en el País Vasco lo pagaron los socialistas de Lasarte-Oria (Guipúzcoa), cuya Casa del Pueblo fue atacada por un grupo de individuos que lanzó contra la fachada una botella incendiaria: «Ha sido un artefacto casero que no ha provocado daños materiales ni personales», explicó a ABC el alcalde de la localidad, Jesús Zaballos.

Eguiguren, solo en su criterio, vio cómo el presidente del PP, Pablo Casado, y su homólogo de Ciudadanos, Albert Rivera, celebraban la detención del terrorista como una victoria de la democracia. El líder popular reclamó la prisión permanente revisable para Ternera tras asistir a una conferencia organizada por el Club Siglo XXI y apuntó en su cuenta de Twitter que la verdad, la justicia y la dignidad de las víctimas prevalecerán frente a la «ignominia» de ETA.

En la misma red social, Rivera cargó directamente contra Eguiguren: «No, señor Eguiguren. Héroes de la democracia son las víctimas del terrorismo. Quienes las asesinaron y torturaron, como Josu Ternera, son criminales que deben pagar por ello ante la Justicia».

Investidura sin Bildu

Casado expresó también su deseo de que EH Bildu, heredera de la ilegalizada Batasuna, no tenga «nada que ver» en la investidura de Pedro Sánchez. Esta formación votó sí en la moción de censura y ahora Otegui insiste en que será «decisiva». Sin embargo, la aritmética resta peso a sus palabras. Con los cinco diputados presos por el «procés», si no renuncian a su acta, Sánchez solo necesita el sí de Podemos, PNV, Compromís, Coalición Canaria y Partido Regionalista de Cantabria.