Edurne Uriarte: «Aún no tenemos una idea clara de lo que significa la noción de España»

Con el valor ya sobradamente acreditado, Uriarte se atreve ahora, en su último libro («España, patriotismo y nación»), a desentrañar la noción de España, lejos de los miedos y complejos que la han desterrado de nuestra cultura y lenguaje políticos

ÁLVARO MARTÍNEZ
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-¿Por qué se decidió a escribir este libro?

-Porque el conjunto de problemas que planteo en él son los que aún están sin resolver en nuestro país. Hemos construido una democracia sólida, tenemos un alto nivel de bienestar, nos hemos equiparado al resto de países más desarrollados, pero aún no tenemos una idea clara de lo que significa la noción de España.

-¿Cómo ha evolucionado la idea de España desde la Transición?

-Se ha producido una desaparición y una recuperación de la nación española. Desaparición, bajo el peso de los complejos del franquismo y del antifranquismo y el total plegamiento a las exigencias de los nacionalismos étnicos. Y recuperación a partir de los dos o tres últimos años, cuando hemos comenzado a superar esos complejos y a construir un discurso libre de la imposición de los nacionalismos étnicos.

-¿Cuántas Españas caben en España?

-El problema no era tanto, hasta ahora, el de las distintas Españas, sino el de los conceptos de España que existían, que eran, por un lado el de la «no-España», o la negación de posibilidad de nación española de los nacionalismos étnicos, y, por otro, la idea de Estado español vaciado de nación, que es el eje sobre el que hemos construido nuestro sistema autonómico.

-¿Por qué se han dado esos complejos a la hora de hablar de lo que es España?

-Parte de la izquierda, y eso que se califica como progresismo, ha asociado cualquier idea de nación española con el franquismo. Aún hoy lo hace, obsesivamente, como si no lleváramos casi 30 años de democracia. Y la derecha ha tenido un gran miedo a este concepto por su temor a que se le acusara de franquista. Entre la confusión y el miedo de unos y otros, la nación española ha desaparecido de nuestra cultura y lenguaje políticos.

-¿Qué opina del federalismo, aplicado al caso español?

-El Estado de las Autonomías reúne, sustancialmente, todas las características básicas de un modelo federal. No tiene sentido hablar de alternativas federales.

-¿Qué papel juega el País Vasco en el debate sobre España?

-Tiene una gran importancia. Hay una parte de España en la que se persigue, coacciona y asesina a quienes reivindican la existencia de una nación española o el sentimiento de españolidad. En el País Vasco hemos entendido por qué el concepto de nación española es sinónimo de libertad. Por eso creo que el País Vasco está teniendo una gran importancia en la recuperación de la nación española.

-Usted preside la Fundación para la Libertad, ¿hasta cuándo será necesaria?

-Me gustaría que tuviera una corta vida. Y así lo espero en relación con ETA. Otra cuestión más complicada será recuperar el respeto al pluralismo en el País Vasco, porque lamentablemente la evolución del nacionalismo va en otro sentido.

-Sacerdotes con escolta, políticos con escolta, profesores e intelectuales con escolta, ¿conoce algún lugar en el mundo dónde ocurra eso?

-No existe otra democracia avanzada con este problema de libertad. Y no se debe sólo al terrorismo, sino también a un problema de xenofobia y racismo de dimensiones alarmantes.

-¿Qué papel ha jugado la educación en el radicalismo de los nacionalismos?

-La educación ha contribuido a transmitir y reforzar las falsedades nacionalistas sobre el País Vasco. Pero la radicalización nacionalista de estos últimos años se explica también como reacción al miedo a la pérdida del enorme poder acumulado.

-¿Cómo es posible que la Universidad pública vaya a conceder plaza de profesor titular a un preso preventivo etarra?

-El brazo político de ETA está plenamente instalado en la Universidad. Batasuna controla muchos departamentos, y ese control es muy efectivo porque se basa en el miedo que provoca. Lo que ocurre en la Universidad se entiende sobre todo por el clima de terror en el que vive, actúa o decide una buena parte de la gente.