La edad de oro de los bisagras

POR A.BELLO/M.TRILLO/J.M.AGUILÓEl más exitoso de los experimentos bisagra es el del PRC. El Partido Regionalista, encabezado por el mediático Miguel Ángel Revilla, tendrá la llave del Parlamento

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POR A.BELLO/M.TRILLO/J.M.AGUILÓ

El más exitoso de los experimentos bisagra es el del PRC. El Partido Regionalista, encabezado por el mediático Miguel Ángel Revilla, tendrá la llave del Parlamento autonómico en Cantabria. Sólo una mayoría absoluta del Partido Popular o el acceso a la cámara de la nueva formación política, Convocatoria por Cantabria (integrada por la coalición IU-Bloque Regeneración), podría arrebatar a Revilla su deseo de repetir mandato.

Los ocho escaños con los que casi seguro cuenta y que, según todas las cuestaciones preelectorales, se convertirán en nueve, le valen a este partido para ser él quien decida con quien gobernará. Y, probablemente, sólo haya dos posibilidades: volver con los populares o seguir con el PSOE.

El PRC es un partido de centro y, según su presidente, poco importa ser de centro-derecha o de centro-izquierda «siempre que el pacto sea serio». Y así lo ha demostrado en las sucesivas alianzas que ha sellado en los ayuntamientos de Cantabria en los que ha gobernado igualmente con el Partido Popular, con el PSOE y con IU.

Esta solvencia que les permite pactar con unos y otros, ha llevado a los regionalistas a ser el partido con más concejales de Cantabria y a gobernar en 31 municipios, con importantes alcaldías como las de Laredo, Castro Urdiales, Comillas y Reinosa.

Sobre la comunidad autónoma, la única condición que antepone Revilla para sellar un pacto es volver a ser presidente. Y ésta será la moneda de cambio por la que firmará con alguno de los dos grandes partidos.

De las dos legislaturas en las que pacto con el PP, Revilla guarda «buen recuerdo», aunque con el actual candidato popular, Ignacio Diego, se ha llegado a enfrentar en los tribunales por injurias y calumnias.

En cuanto al PSOE, ha asegurado que reeditaría el pacto a cambio de que José Luis Rodríguez Zapatero le asegure el AVE para Cantabria en los plazos establecidos.

Pero Cantabria no es la única comunidad en la que los «partidos bisagra» pueden volver a ser la clave para formar gobierno. Así, en Baleares, el partido nacionalista de centro Unión Mallorquina (UM) gobierna desde hace 12 años en el Consejo de Mallorca, bajo la presidencia de Maria Antònia Munar, a pesar de ser sólo la tercera fuerza política en número de votos, a bastante distancia, además, de los dos principales partidos en las Islas, el Partido Popular y el PSOE.

Entre 1995 y 1999, UM gobernó en solitario en la institución insular, con el apoyo del PSOE, el Partido Socialista de Mallorca (PSM) e Izquierda Unida-Los Verdes, en el primer «Pacto de Progreso» que hubo en el Archipiélago.

Entre 1999 y 2003, la formación de Munar cogobernó con el PSM y con el apoyo del PSOE y de Izquierda Unida-Los Verdes. No obstante, en 2003 llegó a un acuerdo de gobernabilidad con el PP por el que se comprometía a apoyar al partido del presidente autonómico, Jaume Matas, en la Cámara balear, a cambio de volver a presidir el Consejo de Mallorca en solitario.

Hasta el momento ningún partido ha conseguido gobernar en solitario en la institución insular, a diferencia de lo que ha ocurrido, en cambio, en el Gobierno autonómico, en donde tanto el popular Gabriel Cañellas, en su momento, como Jaume Matas, en las últimas elecciones, consiguieron sendas mayorías absolutas.

Las elecciones de mañana se presentan más abiertas que nunca en Baleares, ya que por vez primera se presentan candidaturas diferentes al Parlamento autónomico y al Consejo de Mallorca. Además se presenta como principal novedad una nueva coalición nacionalista y de izquierdas, denominada el Bloque -integrada por el PSM, Izquierda Unida, Los Verdes y Esquerra Republicana-, que podría superar en votos a UM.

A ello hay que añadir que tanto el PP como el PSOE ya han anunciado que en esta ocasión no cederán sus votos a la formación nacionalista si obtiene peores resultados que los dos partidos estatales.

Con unos y con otros

En una Comunidad donde el concepto mayoría absoluta apenas forma parte de lenguaje político, el papel de los partidos bisagra es clave. El Partido Aragonés (PAR) viene desempeñándolo desde hace tiempo y ha formado gobiernos tanto con el PP como con PSOE a lo largo de la historia de Aragón.En la actualidad, el PSOE y el PAR son socios en el Gobierno autónomo. Marcelino Iglesias, que llegó a la Presidencia tras las elecciones de 1999, al renunciar los aragonesistas a renovar su pacto con el PP a pesar de que era el partido más votado. En el año 2003, Iglesias volvió a escoger como socio al PAR, aunque tenía posibilidad de haber formado gobierno con Chunta Aragonesista (CHA), que en la actualidad es el tercer partido con más escaños en las Cortes.

El PAR pretende seguir ocupando un lugar central en el panorama político de la Comunidad. Su presidente, José Ángel Biel, pretende extender su presencia al Ayuntamiento de Zaragoza, donde el socialista Juan Alberto Belloch gobierna con Chunta Aragonesista. Biel pretende impedir nuevos pactos «asimétricos» en la Comunidad y el principal municipio aragonés y para ello ha lanzado su apuesta más ambiciosa: presentarse a un mismo tiempo como candidato al Gobierno de Aragón y a la Alcaldía de Zaragoza.

Las últimas encuestas dan poco margen para mayores cambios en las principales instituciones de la Comunidad, si bien se apunta, en general, un cierto retroceso del PSOE y de CHA y un crecimiento del PP y el PAR.

El previsible descenso de CHA pone de manifiesto que, tras su ascenso en 2003, este partido parece haber tocado techo y su función como bisagra puede verse limitado a partir de mañana.