Economía, nuestro hombre en la Habana

El cordobés Antonio Vázquez, 56 años, se mueve por las vegas de Pinar del Río, guayabera en ristre, con su aspecto de señorito andaluz, como cubano en cumbia. Le gusta la ópera, también la Carmen de

JESÚS GARCÍA
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El cordobés Antonio Vázquez, 56 años, se mueve por las vegas de Pinar del Río, guayabera en ristre, con su aspecto de señorito andaluz, como cubano en cumbia. Le gusta la ópera, también la Carmen de Bizet, y fumar robustos que aspira con fruición, con la misma pasión que vive el día a día de la empresa, aunque en los momentos placenteros se trasiega cualquier pirámide, esos de cepo grande, que tiran como un cohete. Es un fumador de puros auténtico no como Pablo Isla, al que parecían darle miedo esos finos, aunque magníficos Trinidad, que aireaba en las sobremesas.

Isla llegó de Patrimonio a la vieja Tabacalera. Era un hombre de la hornada de Rato, que sustituyó a Alierta cuando éste pasó a mejor vida empresarial con el salto a Telefónica. También de la mano de RR. Y allí estaba Antonio Vázquez, que nos dio una sorpresa a todos al ser elegido máximo ejecutivo de la empresa, sin duda por parte de los franceses. La sede de la compañía se quedó en Madrid, por aquello de los impuestos que RR no quería perder. La Unión de Seita y Tabacalera acabó siendo un modelo de integración hispano francesa, algo inaudito en un mundo en el que los consorcios -ahí esta el caso de EADS--son dirigidos como organismos internacionales por los políticos de turno. Esa unión de la que resultó Altadis trajo el cierre de nueve plantas, según indican los sindicatos, enojados con la escasa información recibida tras la OPA de Imperial.

Vázquez, siempre gomina en ristre y pelo estirado hasta acabar en esos rizados «Albertis» -que diría Félix Madero- típicos de la Andalucía de sus andares, mantiene unas magníficas relaciones con el Gobierno cubano y, en parte, la llave del negocio de los puros, que supone un 24 por ciento del Ebidta de Altadis. No en vano, en el 93 era director de desarrollo del negocio internacional y en diciembre del 96 pasó a ocupar el puesto de director general de la unidad de cigarros hasta su nombramiento como presidente en mayo de 2005.

Corporación Habanos, una empresa 50 por ciento Gobierno de Castro, 50 de Altadis, es el blindaje de la española como primer productor de habanos del mundo. Por eso los británicos de Imperial Tobacco quieren a Vázquez, que no se ha pronunciado al respecto, en el consejo para pilotar su unidad de negocio de cigarros -incluidas las operaciones en Cuba- y quién sabe sí también en Logista. Es el cabo suelto que han dejado los de Imperial en esta operación. La compra por 16.300 millones de euros, con deuda, empieza a apretarles el cuello de las calificaciones. Han hecho una operación defensiva para evitar posibles tiburones en un sector de media docena de grandes escualos. Dejan abierta la posibilidad de vender Logista, que vale en Bolsa 2.500 millones de euros.

Su posible troceo es un embeleso para las firmas de capital riesgo. Igual que Aldeasa (50 por ciento Altadis-50 Benetton) a la que ahora se ha acercado un millonario mexicano. Los sindicatos están levantiscos porque quieren ver los planes industriales de Imperial -hay muchas dualidades- y tienen la mosca tras la oreja por el sí del consejo a la operación. Altadis tiene 27.400 empleados, 13.000 más que Imperial que factura casi 5.000 millones más que la española, vende casi 600 millones más y su beneficio es cuatro veces mayor.

Vázquez, aplicando la técnica de dejarse querer por Imperial y por el capital riesgo de CVC, ha revalorizado la acción más del 25 por ciento sólo este año. Los accionistas aplauden el cuajo de Vázquez pero hay gestores que son más duros y le acusan de haber sido incapaz de llevar a cabo la iniciativa de una operación de fusión con cualquiera de las grandes como Imperial o Japan convirtiéndose en principal accionista. «Le han faltado arrestos y ahora la empresa se la llevan unos británicos», indican.

El Gobierno español, que con MAFO como secretario de Estado apretó las clavijas de los impuestos a Altadis, restándole capacidad de maniobra, sigue muy atento la operación por que si la sede se va a Bristol perderá un buen bocado de la recaudación. Imperial quiere sacar a Altadis de Bolsa y trocearla. Una multinacional española venida a menos. Igual que cierra la fábrica de Sevilla en diciembre, la cigarrera de la Carmen de Bizet se extingue como la tabaquera Altadis que conocíamos hasta ahora.