Economía Dentelladas

Los tiburones son tan agresivos que son capaces de acabar con sus hermanos en el vientre de su madre, incluso antes del parto. La cercanía de las elecciones en un momento de cierre del grifo

JESÚS. GARCÍA
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Los tiburones son tan agresivos que son capaces de acabar con sus hermanos en el vientre de su madre, incluso antes del parto. La cercanía de las elecciones en un momento de cierre del grifo crediticio, quién sabe si de fin de ciclo económico, de transformación en sectores estratégicos como el energético, de engorde perimetral en el bancario está haciendo aflorar los demonios de la competencia y las dentelladas dejan jirones a cada paso.

Que el broker de Cajamadrid, sí la caja que preside Miguel Blesa, alerte de los posibles riesgos políticos en las inversiones de Criteria, el buque de participadas de La Caixa, a menos de quince días de su salida, no ha sentado nada bien en las Torres negras de Avenida Diagonal, donde Ricardo Fornesa tiene su ahumado despacho. Claro, los de Blesa están felices tras esas plusvalías de 2.200 millones que van a obtener con la venta del 9% de Endesa. «¡Cuantos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mismos!», según podemos encontrar en el Lazarillo de Tormes. Claro que esa inversión le salió bien a Blesa, aunque haya sido a cuenta de su apoyo a Manuel Pizarro, quién logró sacar a su compañía del limbo gracias a la OPA primigenia de Gas Natural. Pizarro ha sido levantado a hombros por sus accionistas en la última junta por su brillantez como gestor resistente al envite político y empresarial. Pizarro, la verdad es que se convirtió en un virus para sus contrincantes. No hay que olvidar los motivos de la dimisión de Manuel Conthe. Y aunque la acción haya más que duplicado, lo que ha hecho llorar de alegría a muchos accionistas, incluido Blesa, el resultado no ha sido el deseado por él, ni los suyos. Endesa va a pasar de ser una multinacional europea a una empresa hispanoamericana y en su capital, amén de los Entrecanales, estará la semipública Enel. Es el resultado de una operación pasada por la turmix política, con una coda de «regalo» a E.On a modo de salvavidas de Wulf Bernotat que por 10.000 millones se quedará con la Endesa europea y se mantendrá en silencio judicial. Sí Wulf Bernotat es el mismo que ahora le pide a su Gobierno que le proteja frente a Opas hostiles.

Por eso dice Antoni Brufau, presidente de Repsol, que España estaría mejor sí se hubiera autorizado la OPA que presentó Gas Natural sobre Iberdrola y no «habríamos visto el espectáculo que hemos visto». Parece que a Brufau, que se sienta con Luis del Rivero en su consejo, no se le pasa por la cabeza sentar en semejante órgano de dirección a Rodrigo Rato. Tampoco RR estaría por la labor y para eso tiene media docena de ofertas. También ha recibido serias críticas por abandonar sillón tan preeminente. Pronto sabremos a qué se dedica.

A garrotazos, ya lo hemos contado aquí, están FG y Botín a cuenta de sus distintas sensibilidades políticas sobre el impacto de la crisis crediticia, y también por la polémica emisión de convertibles del Santander en la que el banco cántabro ha puesto a prueba la capacidad de colocación de su red por encima de las condiciones objetivas de la emisión. La CNMV ha avisado sobre los riesgos de estos bonos.

También José Manuel Martínez, presidente de Mapfre, echa humo y eso que no fuma cuando le enseñan las declaraciones de Pomatta relacionadas con la presunta manipulación de las cuentas en plena conversión de mutua en sociedad. El audaz Pomatta ha dinamitado la patronal Unespa, que es otra víctima más de la lucha entre escualos como lo fue la eléctrica en la pugna entre Pizarro y Oriol, o lo está siendo la AEB, sin olvidarnos de ASPRIMA, la patronal inmobiliaria atragantada con el lobby de la excelencia, que así se ha dado en llamar.

Las 14 grandes inmobiliarias tratan de lavar la imagen de un sector que sale mal parado en los informes de Transparencia Internacional, que sufre más que ninguno el cierre del grifo crediticio, que aguanta unos espeluznantes ratios de endeudamiento, que observa con estupor el mayor coste de la financiación y que ve cómo el ajuste llega a los activos que comercializa.

La tormenta monetaria internacional, el fin del crédito barato, han traído los tiburones a la orilla de la actualidad. Cuidado con las dentelladas. n