«El Ebro nos deja otra vez un desastre»

ROBERTO PÉREZPRADILLA DE EBRO. Con miles de hectáreas de cultivo arrasadas, ahogadas por el agua y el limo que arrastraba la riada, y con cientos de vecinos mirando cómo y cuánto iban subiendo las

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ROBERTO PÉREZ

PRADILLA DE EBRO. Con miles de hectáreas de cultivo arrasadas, ahogadas por el agua y el limo que arrastraba la riada, y con cientos de vecinos mirando cómo y cuánto iban subiendo las aguas de un Ebro desbocado desde hacía días. Así se echó ayer la noche sobre municipios zaragozanos como Novillas, Gallur, Pradilla de Ebro, Alcalá, Cabañas o Boquiñeni. Lo peor ya había llegado al campo y los habitantes de esta zona ribereña del Ebro, en su tramo aragonés, empezaban a echar cuenta de lo perdido, millones de euros en sus cultivos. Pero eso quedaba aún en un segundo plano para quienes seguían mirando al Ebro con el temor de que las aguas llegaran a entrar en sus casas.

A primera hora de la tarde de ayer se achicaba agua en varias viviendas de la localidad de Novillas, las situadas en la línea más próxima al río. En el resto, sus vecinos estaban tranquilos. Aunque varios camiones aguardaban cargados de tierra por si fuera necesario reforzar la barrera de contención de las aguas, el alcalde de la localidad, José Ayesa, explicaba que no se temía en el resto del casco urbano. Allí el caserío se levanta sobre una ligera pendiente, suficiente como para que no se temiera por la extensión de las aguas por el municipio.

Mientras, unos muchachos se montaban en una barca con una pancarta a medio camino entre la broma y lo reivindicativo. Su lema: «Futuro vehículo de Novillas».

Entre el vecindario, igual que afirmaba el alcalde, quedaba de manifiesto la queja por lo que consideran que son unas riadas demasiado habituales -la anterior fue hace cuatro años- y, sobre todo, evitables. Un vecino, Javier Lázaro, insistía en que «en Navarra el Ebro está encauzado y aquí se nos echa encima toda el agua de la riada». Y se echa encima, indicaba el alcalde, porque «no se limpia el cauce. Aquí tenemos islotes por acumulación de tierra desde hace cuarenta años en medio del río, en los que se han desarrollado árboles de considerable grosor y de mucho matorral», que contribuyen a que el cauce se desborde ante este tipo de crecidas.

Cultivos arrasados

Sólo en Novillas, José Ayesa calculaba en más de 2.000 las hectáreas de cultivo que estaban arrasadas por las aguas y por los lodos arrastrados por la riada. Es pronto para calcular las pérdidas, pero el alcalde de Novillas afirmaba a ABC que «no será nada extraño que estemos hablando de un par de millones de euros», demasiado dinero en un municipio de unos 600 vecinos.

En Pradilla la preocupación no se centraba sólo en cómo han quedado los campos, sino también en el casco urbano. Aquí, también con unos 600 habitantes, sí que se echó la noche con la inquietud de si el agua entraría en el pueblo. En la riada del año 2003 lo hizo y el efecto fue devastador. «Yo perdí la casa, nos quedó arruinada y nos tuvimos que construir otra», indicaba a ABC Josefina Lorente mientras seguía la evolución del caudal sobre el dique de contención situado en el Paseo del Ebro. Un vecino de 81 años, Manuel Laforga, aseguraba no tener especial temor, «porque estamos acostumbrados y, si nos dijeran de evacuar, pues nos iríamos y ya está». A su lado, otro veterano de Pradilla, Avelino Alcusón, de 79 años, opinaba en sentido similar. Pero Josefina Lorente insistía en que «a esto no se puede acostumbrar nadie» y menos ella, subrayaba, que sabía lo que era el desastre en su propia casa en el año 2003. «Nos prometieron mucho las instituciones, pero con lo único que nos quedamos fue con 24.000 euros que nos pagó el Consorcio de Compensación de Seguros», afirmaba.

Algunos dejaron sus casas

Varios ancianos del pueblo ya se habían ido marchando durante el día, porque habían ido a recogerlos sus hijos residentes en otros puntos, generalmente en Zaragoza.

En Pradilla cundía también la incertidumbre de cuándo iba a llegar la punta máxima de riada. Unos apuntaban a las horas de la noche o la madrugada, otros a la mañana de hoy.

El concejal Jesús Usán insistía en que el daño en la renta de los habitantes de todos estos municipios ya estaba hecho. «Es un desastre», subrayaba este concejal, quien cifraba entre 3.000 y 4.000 las hectáreas de cultivo afectadas entre términos municipales tales como Pradilla, Alcalá o Remolinos, por citar algunos. Sumadas a las que estaban ya cubiertas en Novillas, la cifra total rondaría las 6.000 hectáreas.

Quejas por el estado del cauce

Jesús Usán insistía en el tono de queja del resto de vecinos. Afirmaba que el problema estaba en que no se limpiaba el cauce del Ebro, pero no echaba la culpa a la Confederación Hidrográfica (CHE) sino a las autoridades de Medio Ambiente y también a los grupos ecologistas que protestan ante proyectos de este tipo. «Pero hoy ni he visto por aquí al consejero de Medio Ambiente ni a los ecologistas», indicaba este edil.

A su juicio, «estos municipios estamos haciendo de pantano de Zaragoza y con nosotros se evita que llegue una inundación a la capital, a la Expo o a su barrio del Actur». La noche anterior se habían abierto algunas defensas por la zona ribereña de Pradilla para que las aguas de la riada se extendieran por los campos y reducir el nivel que los caudales que iban hacia Zaragoza.

Daba otro dato: «hubo una riada con inundación en 1960, la siguiente en el año 2001, después en el 2003 y ahora, en 2007; cada vez las hay con más frecuencia y eso es por algo». Cuando pase la riada quedará echar cuentas de los daños. Serán de millones de euros.

Previsiones técnicas

Según los cálculos de la CHE, el caudal máximo de esta crecida pasará por los municipios de Novillas, Pradilla y el tramo hasta Zaragoza esta mañana. A primera hora de la tarde llegará a Zaragoza capital, con un caudal previsto que no pasará de los 2.400 metros cúbicos por segundo.