Los dueños de las fábricas ocupadas lamentan la lentidud del desalojo

À. G.BARCELONA. Para desespero de los propietarios, el proceso judicial para desalojar de «okupas» el recinto fabril de Can Ricart en Barcelona ha comenzado de manera parsimoniosa. No con la rapidez

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À. G.

BARCELONA. Para desespero de los propietarios, el proceso judicial para desalojar de «okupas» el recinto fabril de Can Ricart en Barcelona ha comenzado de manera parsimoniosa. No con la rapidez que exigen, sí con el lento discurrir que cualquier proceso judicial de este tipo lleva asociado. La decisión del juez de denegar el pasado día 2 el desalojo de urgencia del recinto, alegando que no existía un perjuicio para sus propietarios ni riesgo de ruina, abocó necesariamente la resolución del problema al largo plazo. En su momento, se llegó a especular con que los «okupas» estaban perfectamente informados de quién se encontraba de guardia en ese momento.

Sea como fuere, ayer, el juez al frente del juzgado de instrucción número 27, Emili Soler, citó a Frederic Ricart, marqués de Santa Isabel, con objeto de que acreditase su condición de propietario de las naves «okupadas» y manifestase su voluntad de desalojar a los nuevos inquilinos. Posteriormente, se prevé que el juez proceda a identificar a los ocupantes para imputarles, por la vía penal, un delito de usurpación de la propiedad. Con todo, y atentiendo al proceder habitual, lo más probable es que el magistrado archive el caso e invite a los propietarios a abrir un procedimiento civil.

«Ojalá fuera mañana»

El caso, pues, se prolongará varias semanas como mínimo, si bien desde el Ayuntamiento ya se ha anunciado que intentarán demostrar al juez que existe peligro para los ocupantes dado el estado del inmueble, algo no obstante que se desestimará atendiendo a lo que ya consideró el magistrado el mismo día de la ocupación.

No quiso pronunciarse el marqués de Santa Isabel, pero sí habló en su nombre, y en el de los de más diez copropietarios, el gerente de la Asociación de Propietarios de Can Ricart, Manuel Miret, quien señaló que sus representados «se sienten muy lesionados en sus intereses». «Espero que el desalojo sea lo más rápido posible, aunque esto depende del juez. Pero ojalá fuera mañana, que sería lo justo», insistió con más esperanza que convencimiento. Miret criticó la facilidad con que se puede ocupar un recinto y la dificultad -sobre todo si la propiedad es privada- que entraña conseguir que luego se desaloje.