El dueño de una zapatería, a juicio por intentar matar a su mujer con arsénico

DOLORS MASSOT
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Viste traje azul y adopta modos de quien ha trabajado cara al público: atiende al cliente como si estuviera en su zapatería y le da explicaciones exhaustivas. Antonio N. respondió ayer detalladamente a las preguntas que le formuló el tribunal de la Sección Penal 10 de la Audiencia Provincial de Barcelona. Se le acusa de homicidio en grado de tentativa por intentar matar a su mujer proporcionándole dosis de arsénico en las comidas durante seis años.

Joaquina Ramis, Quimeta, ingresó el 17 de enero de 1999 en el Hospital de Sant Pau con un cuadro clínico próximo a la muerte. Ante los síntomas que presentaba, entre ellos estrías blancas en las uñas, y tras dos meses de ingreso, el médico pidió un análisis toxicológico al Hospital Clínic. El resultado fue palmario: más de 200 microgramos de arsénico por gramo. En la instrucción de la causa se encuentra, pegado en un folio, el cartón del matahormigas Lotus, que se comercializó con una porción de este veneno hasta 1993, fecha en que una Orden de Sanidad prohibió el empleo de arsénico en estos productos. El análisis del Clínic y los peritos en Toxicología aseguran que Quimeta no pudo tomar en una sola ingesta tal cantidad de arsénico.

La víctima sufrió un proceso de deterioro: primero náuseas, vómitos, tos, quemazón del esófago y colitis. Más tarde, quedaron afectados el riñón y el hígado. En una tercera fase en la que su organismo luchaba por seguir viviendo, sufría parálisis en las extremidades. El ordenador no pudo ser más claro: el arsénico apenas aparecía en la muestra de orina (llevaba dos meses sin comer en casa, sino en el hospital) pero sí en las del cabello, uñas y vello púbico, zonas en las que quedó almacenado desde 1993, cuando la víctima comenzó a sentir molestias.

Antonio N. manifestó que era marido y padre ejemplar, cosa que desmiente su hija (el hijo, Manolo, falleció en un accidente), y dijo que su mujer tenía celos. A preguntas de la acusación particular, él negó cualquier relación extramatrimonial. Según él, ella era alcohólica y «se notaba que el Agua del Carmen se vaciaba». Los psiquiatras declararon no haber probado este extremo.