Sánchez e Iglesias, en una reunión en el Congreso de este mes de julio
Sánchez e Iglesias, en una reunión en el Congreso de este mes de julio - IGNACIO GIL

El duelo de Sánchez e Iglesias obstruye los gobiernos en La Rioja, Navarra y Aragón

Acuerdos que se daban por hechos tras el 28-A se frenan en el momento decisivo

Pamplona / ZaragozaActualizado:

La guerra en la izquierda comenzó en el mismo momento en el que nació Podemos, en 2014. Con mayor o menor intensidad, los dos partidos llevan cinco años disputándose el discurso, el electorado y, en última instancia, el poder. En estos días de 2019, transcurridos casi tres meses desde las elecciones generales y dos desde las autonómicas y municipales, la principal batalla es una personalísima disputa entre los dos líderes nacionales, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Las réplicas de este terremoto con epicentro en Madrid se perciben en la periferia y conducen al bloqueo en al menos tres regiones: La Rioja, Navarra y Aragón.

En La Rioja, la única diputada de Podemos, Raquel Romero, ha impedido que la izquierda recupere el Gobierno autonómico 24 años después. La investidura de la candidata socialista, Concha Andreu, fracasó ante las exigencias de Romero, ambiciosa en sus reclamaciones e inflexible en su disposición al diálogo. El bloqueo se fue poco a poco confirmando en paralelo al incremento de la tensión entre Iglesias y Sánchez, como si La Rioja fuera una moneda de cambio, un elemento de presión. Sea decisión de Unidas Podemos en Madrid o de la gestora que dirige el partido en Logroño, la decisión está atravesada por los intereses nacionales.

Todo iba sobre ruedas

Más repentino ha sido el bloqueo que Podemos ha impuesto en Navarra. Desde el mismo día de las elecciones, los morados fueron conscientes de que habían perdido la mayor parte de la fuerza cogida en 2015, al pasar de siete a dos parlamentarios. Y así lo acreditaba su secretario general, Eduardo Santos. «Somos conscientes de la representación que nos han otorgado los navarros», afirmó con humildad en más de una ocasión dado que tan solo cuentan con dos de los 50 parlamentarios que tiene la Cámara foral.

Tan sólo cuatro días de negociaciones bastaron para alcanzar un preacuerdo programático de casi 500 medidas con el que la socialista María Chivite sería investida presidenta con los votos favorables del PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda Ezkerra. Eso sí, siempre y cuando Bildu no votara en contra. Con todo encarrilado, los parlamentarios navarros se tomaron un descanso por Sanfermines. Y el regreso de las fiestas no fue mal tampoco. El lunes el PSN les entregó una propuesta de organigrama de Gobierno en el que admitía la posibilidad de dejar entrar a otras formaciones. Siempre pensando en Geroa Bai, con la que sumaban 20 de los 23 parlamentarios que obtendría ese posible Gobierno.

Revientan las negociaciones

Sin embargo, coincidiendo, casualidad o no, con la radicalización de la postura de Pablo Iglesias, y también de la diputada riojana Raquel Romero en el parlamento autonómico, el miércoles el Consejo Ciudadano de Podemos Navarra aprobó una declaración en la que ya no se pedía sólo impedir el Gobierno de los constitucionalistas de Navarra Suma, sino que exigía «consejerías», así, en plural, a pesar de tener una mínima representación parlamentaria. Y no esperaron a la reunión prevista para este jueves ni transmitieron su postura a través de una llamada telefónica. Podemos Navarra hizo públicas sus peticiones a través de los medios.

Así que la reunión del jueves, en la que los socialistas pensaban anunciar el acuerdo para la conformación de un Gobierno, saltó por los aires y quedó «aplazada» sin fecha ni hora. Y dado que ni el jueves ni ayer viernes se produjo esa reunión, todo hace indicar que, a pesar de que lo hayan negado en numerosas ocasiones, la sesión de investidura de Sánchez a partir del lunes sí puede tener influencia a la hora de que los socialistas navarros cedan o no a las pretensiones de Podemos Navarra.

Lambán sigue negociando

En Aragón, el socialista Javier Lambán sigue sin cerrar el acuerdo con Podemos que le es imprescindible para garantizarse la investidura y formar gobierno. El PSOE, que fue el partido más votado en esta región, se ganó rápidamente el decisivo respaldo del PAR -tres escaños-. Aquel apoyo fue crucial, pero insuficiente. A partir de ahí, Lambán necesitaba el beneplácito del resto de fuerzas de izquierdas, especialmente los cinco diputados de Podemos, que se le están resistiendo.

Tras pactar con el PAR, Lambán también selló el acuerdo con la Chunta -se formalizó públicamente ayer, pero se daba por descontado desde hacía días-. Y se prevé que en los próximos días lo escenifique también con IU, que conserva un único diputado en el Parlamento aragonés. Pero sigue sin haberse cerrado con Podemos. Sin ellos, Javier Lambán no podría revalidar la Presidencia del Gobierno aragonés y el bloqueo forzaría a una repetición electoral en Aragón.

La próxima semana será decisiva. El PSOE va a pisar el acelerador de las negociaciones con Podemos, porque el calendario se agota. El debate de investidura tendrá lugar en las Cortes de Aragón los días 30 y 31 de julio. Ayer, Lambán fue prudentemente optimista cuando se le preguntó por el pacto pendiente con Podemos. Afirmó que, ahora, las conversaciones se están desarrollando «de manera bastante satisfactoria».

Podemos sigue exigiendo formar parte del Gobierno de Aragón, pero el PSOE le ofrece altos cargos, no consejerías. Un gobierno de coalición de socialistas con el PAR y Podemos se da por imposible, y Lambán ha insistido en que el gobierno que está planificando se asienta en los principios de «centralidad, moderación y transversalidad».

Ahora, el reto para Lambán es convencer a Podemos de que desde las direcciones generales -o la cúpula de entes públicos- también se participa en la gobernación, y que eso es mejor que repetir elecciones con un horizonte incierto. El 26 de mayo Podemos perdió nueve de los catorce escaños que tenía en el Parlamento aragonés.