Doña Letizia, el otro foco de atención

La prometida de Don Felipe se desenvolvió con discreción y naturalidad en el primer acto institucional al que asistía con la Familia Real, donde ocupó el puesto que corresponde a la Princesa de Asturias y recibió cientos de felicitaciones por su compromiso

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS
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MADRID. Era el primer acto institucional en el que Doña Letizia Ortiz participaba desde que se anunció su compromiso oficial con Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, y todas las miradas estaban pendientes de cómo iba a desenvolverse. Ella, consciente de la solemnidad del acto, cambió su espontaneidad natural por una actitud mucho más prudente y acorde con el protocolo.

Seria, erguida y elegante, siguió atentamente los discursos de la presidenta del Congreso y del Rey, los aplaudió con correcta moderación y, después en el desfile, inclinó su cabeza, igual que los demás miembros de la Familia Real, cuando pasó ante ellos la bandera de España. En apenas un mes, Doña Letizia ha incorporado ya muchos de los ademanes de la futura Princesa de Asturias.

Vestida con un traje de chaqueta y falda, de color entre gris y marrón, con altos zapatos oscuros de tacón y llevando un pequeño bolso, la prometida de Don Felipe hizo entrada en el hemiciclo minutos después de las doce del mediodía. La sesión solemne estaba a punto de comenzar, pero todos los fotógrafos daban la espalda a la mesa presidencial y apuntaban con sus cámaras hacia los tres destacados asientos que seguían sin ocupar en la tribuna de invitados, situada en la planta superior. Esos asientos, muy próximos a los ocupados por los presidentes de las Comunidades autónomas, estaban reservados para los maridos de las Infantas Doña Elena y Doña Cristina y para la prometida del Príncipe. Muy cerca se encontraban los antiguos jefes de la Casa del Rey Sabino Fernández Campos y Fernando Almansa, así como el anterior secretario general Rafael Spottorno.

Himno nacional

Apenas se habían sentado Jaime de Marichalar, doña Letizia Ortiz e Iñaki de Urdangarín cuando volvieron a levantarse ante la entrada de Sus Majestades los Reyes, el Príncipe de Asturias y las Infantas, que presidían la sesión en el Salón del Plenos del hemiciclo. El himno de España empezó a sonar y la prometida de Don Felipe dejó su pequeño bolso oscuro en la silla y adoptó la misma postura de respeto y solemnidad que los demás miembros de la Familia Real.

Luego llegó el discurso de Luisa Fernanda Rudi, que doña Letizia siguió con gran interés y casi sin moverse, y las palabras del Rey, que, según dijo ella misma después, le habían parecido «muy emocionantes». La prometida del Príncipe se sumó al cerrado y largo aplauso que siguió al discurso. Un aplauso que duró tres minutos, pero que podría haberse extendido si los Reyes no hubieran abandonado tan pronto el hemiciclo. No obstante, la primera en felicitar a Don Juan Carlos por sus palabras fue la Reina, con un cariñoso abrazo.

Al finalizar la sesión solemne, todos los miembros de la Familia Real y doña Letizia se trasladaron al salón de los Pasos Perdidos, donde recibieron el saludo, uno por uno, de las alrededor de 600 personas que asistieron al acto conmemorativo. La prometida de Don Felipe ocupó ya en su primer «besamanos» el lugar que le corresponde a la Princesa de Asturias: entre el Heredero de la Corona y la Infanta Doña Elena.

Sonriente y discreta, doña Letizia estrechó las 600 manos que se le tendieron y agradeció el aluvión de felicitaciones y enhorabuenas que le dirigieron los representantes de las altas instituciones del Estado y del Gobierno, los diputados y senadores y los presidentes de las Comunidades autónomas, entre ellos, el de Asturias, su tierra natal, Vicente Álvarez Areces, con quien intercambió unas palabras.

Cuando los asistentes terminaron de cumplimentar a la Familia Real, los Reyes, el Príncipe de Asturias, doña Letizia, los Duques de Lugo y los Duques de Palma de Mallorca salieron por la Puerta de los Leones -que sólo se abre en ocasiones muy señaladas- a la Carrera de San Jerónimo para presenciar el desfile de la Agrupación de las Fuerzas Armadas. En esta ocasión, fue el Príncipe de Asturias quien indicó a su prometida dónde tenía que situarse, ya que ella se colocó inicialmente junto a él y el lugar que le correspondía era la segunda fila, igual que Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarín, que se colocaron tras las Infantas.

El principal acto conmemorativo del XXV aniversario de la Constitución terminó con una recepción en el salón de los Pasos Perdidos, que se quedó pequeño ante tanta concurrencia. Había tantas personas que querían hablar con los prometidos que ni siquiera los camareros podían pasar con las bandejas. Uno de ellos, que no había identificado al Príncipe de Asturias, llegó a darle una palmadita en la espalda para que le dejara pasar. Cuando Don Felipe se giró, el camarero sorprendido le pidió disculpas.

Agradecida a los Reyes

Doña Letizia, por su parte, aseguraba que no estaba nerviosa a un grupo de periodistas que se acercó a preguntarle cómo se sentía en su primer acto institucional, pero añadía que era consciente de la importancia de la celebración del XXV aniversario de la Constitución y que le parecía muy emocionante. Lo cierto es que la prometida del Príncipe de Asturias agradeció profundamente el gesto que tuvieron los Reyes y Don Felipe de invitarla a un acontecimiento tan relevante como el que ayer se celebraba.

A pocos pasos de la prometida del Príncipe de Asturias, la Reina, que escogió un elegante traje de chaqueta de color gris y negro, recibía el saludo y las felicitaciones de los asistentes por el compromiso de su hijo y por el discurso del Rey.

Aunque la celebración de ayer fue la primera intervención de la prometida del Príncipe en un acto institucional, doña Letizia asistió a su primer acto oficial acompañando a la Familia Real el pasado 3 de noviembre, cuando acudió al concierto celebrado en honor de los Reyes en el Teatro Real. Como ya anunció la Casa del Rey, la prometida de Don Felipe se incorporará progresivamente a los actos oficiales del Príncipe de Asturias.

Tras la recepción, la Familia Real abandonó el Congreso de los Diputados, aunque a las ocho de la tarde se trasladó al Teatro Real para asistir al concierto organizado dentro de los actos conmemorativos de la Constitución. Para esta ocasión, doña Letizia optó por otro traje de chaqueta y falda, también oscuro. Y entre una y otra actividad, la Infanta Doña Cristina e Iñaki Urdangarín celebraron el cumpleaños de su segundo hijo, Pablo Nicolás, que ayer cumplió tres años.