Dirigentes de todos los partidos despiden a Loyola de Palacio

La ex ministra de Agricultura y ex vicepresidenta de la Comisión Europea Loyola de Palacio fue enterrada esta tarde en el cementerio de Deba (Guipúzcoa) en un acto íntimo al que acudieron algunos de

EFE/Vizcaya
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La ex ministra de Agricultura y ex vicepresidenta de la Comisión Europea Loyola de Palacio fue enterrada esta tarde en el cementerio de Deba (Guipúzcoa) en un acto íntimo al que acudieron algunos de sus familiares, allegados y compañeros de partido.

El féretro con los restos mortales de Loyola de Palacio llegó a las 14.30 horas a este camposanto guipuzcoano, en el que se encuentra el panteón familiar, procedente de Berriatua, donde se celebró el funeral de cuerpo presente.

Su hermana y también ex ministra, Ana de Palacio, se encontraba entre los familiares que se acercaron a Deba para dar el último adiós a esta política del PP fallecida víctima de un cáncer.

Al funeral asistieron la práctica totalidad de sus compañeros en el primero Gobierno del PP, encabezados por el ex presidente José María Aznar, la actual dirección del partido y políticos de otras formaciones.

Así, estuvieron Mariano Rajoy, Javier Arenas, Angel Acebes, Eduardo Zaplana, Esperanza Aguirre, Isabel Tocino, Jaime Mayor Oreja, José María Michavila, Luisa Fernanda Rudí, Carlos Iturgaiz y María San Gil, entre otros dirigentes populares.

Acudieron Josu Jon Imaz, Josu Erkoreka e Iñaki Anasagasti, por el PNV, el diputado Manuel Huertas y Rosa Díez, del PSE-EE, la congresista Begoña Lasagabaster por EA y el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, en representación del Ejecutivo.

Asímismo, estuvieron Pilar Elías; el director de la Fundación para la Libertad, Teo Uriarte; y el presidente de Endesa, Manuel Pizarro.

El féretro, cubierto por las banderas española, europea y la ikurriña, fue trasladado a hombros desde el coche fúnebre hasta el panteón familiar.

Un segundo coche funerario trasladó numerosas coronas de flores, que quedaron depositadas ante su tumba. Una ceremonia religiosa de media hora sirvió para despedir a esta política que nació en Madrid y que descansará para siempre en el País Vasco, la tierra de sus raíces.

Al término del entierro, Ana de Palacio recibió el pésame de los asistentes visiblemente emocionada, mientras sujetaba entre sus manos las tres banderas que habían cubierto el ataúd de su hermana.