José Enrique Abuín, «El Chicle» - ABC / Vídeo: El intento de secuestro de una joven en Boiro, clave en la detención de El Chicle

Diana QuerLa víctima de Boiro identificó a El Chicle sin dudar entre seis individuos parecidos

La mujer del autor se desmoronó cuando la Guardia Civil le puso el audio grabado por la chica asaltada el día de Navidad

MadridActualizado:

La joven asaltada el Día de Navidad en Boiro (La Coruña) por José Enrique Abuín, « El Chicle», le reconoció sin ninguna duda cuando le mostraron su fotografía incluida en un juego de imágenes de seis individuos con características físicas similares. Esa fue la diligencia policial que sentenció al agresor, sospechoso número uno de la desaparición de Diana Quer.

El intento de secuestro de esta mujer, parecida físicamente a Diana, mayor que ella aunque aparenta la misma edad, fue relatado el martes por el coronel Francisco Javier Jambrina con detalle. La chica caminaba por la calle manipulando su móvil, un individuo la abordó diciéndole «dame el móvil, dame el móvil». Ella no cedió y le ofreció 20 euros creyendo que era un robo. El agresor iba a marcharse pero al ver que la chica se fijaba en la matrícula del coche y sentirse expuesto volvió. Sacó una palanqueta, se la puso en el cuello y la obligó a meterse en el maletero, sin lograrlo del todo. Una lesión de hombro de Abuín, los gritos de la víctima y la intervención de dos chicos la salvaron.

La joven grabó todo el forcejeo en un audio de forma accidental con su teléfono y lo entregó cuando presentó la denuncia. En cuanto casaron las dos letras y el número de la matrícula y la descripción que contó la chica las sospechas se dirigieron hacia «El Chicle». Los investigadores de la Comandancia de La Coruña indicaron a los agentes de Policía Judicial de Noia que mostraran el citado juego fotográfico a la mujer y ella no dudó ni un segundo al señalar a su agresor. Los agentes de la UCO recibieron la información en cuestión de minutos. Comenzaba así la caza de El Chicle.

Ese mismo audio, grabado por accidente como se ha dicho, junto a la descripción de lo que había hecho su marido en Boiro resultó fundamental para que Rosario Rodríguez cinco días después se viniera abajo ante los investigadores que la interrogaban en la Comandancia y decidiera dejar de mentir y tapar a su marido. La relación de hechos que le hicieron respecto al crimen de Diana Quer acabó por convencerla. Hoy tendrá que explicar a un juez por primera vez por qué negó la evidencia dieciséis meses.