Detenida en Barajas la mujer que huyó del país con sus cinco hijos adoptivos

PABLO D. ALMOGUERAMÁLAGA. «Me llamo Carmen Custodio, y tengo 48 años. Soy madre de cinco hijos que fueron adoptados por mi ex esposo Pedro y por mí a lo largo de unos diez años. Maria y Xenia fueron

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PABLO D. ALMOGUERA

MÁLAGA. «Me llamo Carmen Custodio, y tengo 48 años. Soy madre de cinco hijos que fueron adoptados por mi ex esposo Pedro y por mí a lo largo de unos diez años. Maria y Xenia fueron adoptadas en 2001 en Rusia, cuando tenían 6 y 4 años, respectivamente. Manolito y Daniel llegaron a nuestras vidas en 2004, tenían 6 meses cada uno. Alicia nació en China y vino con nosotros en 2005, cuando tenía un año y medio. Nuestra familia era de película». Así comenzaba el reportaje publicado por ABC el pasado 8 de junio en el que se relataba la historia de esta «madre coraje» afincada en Málaga a la que un conflictivo divorcio, con denuncias de por medio, y una angustiosa situación económica le arrebató su idílica vida. Una situación que la empujó a abandonar el país para no perder la custodia de sus hijos y por lo que estado oculta en distintos puntos de Asia y Sudamérica. Pero su huida de la justicia ha llegado a su fin. El martes fue detenida en el aeropuerto de Barajas y sus cinco pequeños han sido entregados a su ex marido.

Fuentes de la Jefatura Superior de Madrid confirmaron ayer a este periódico la detención de Carmen nada más bajar de un avión procedente de Argentina.

El arresto se llevó a cabo en cumplimiento de una reclamación judicial derivada de la denuncia por secuestro que interpuso contra ella su ex pareja por dejar el país con los niños e incumplir el régimen de visitas.

Las citadas fuentes explicaron que inicialmente iba a pasar a disposición judicial en Madrid, aunque posteriormente sería trasladada a Málaga, donde está abierta la causa contra ella. En cuanto a los cinco niños, fueron entregados a su padre adoptivo.

Carmen Custodio y sus pequeños abandonaron el país el pasado mes de diciembre. Su primer destino fue Indonesia, concretamente Bali, donde intentó iniciar una nueva vida, pero nada salió como ella esperaba y, tras un paso de varios días por Singapur, decidió viajar a la Patagonia Argentina en busca de la ayuda un familiar.

Estuvo en Tierra de Fuegos, con el miedo de ser localizada por las autoridades españolas y las dificultades económicas derivadas de su situación. En un correo electrónico que remitió desde el cono sur del continente americano relataba que tenía que bañar a los niños «en un barreño en medio del salón, tan pequeño que apenas caben. Veo a mis hijos jugar haciendo casitas con cartones viejos y palos que se encuentran por la calle. Tengo que pedir cosas en la panadería y bajo la vista para que no se percaten de la vergüenza y humillación que siento».

«Me sigo preguntando el porqué de lo que está ocurriendo. ¿Por qué mis hijos están pasando por esto sin haber hecho nada? ¿Por qué estamos aquí? Tan lejos de nuestra familia, de nuestro entorno, de lo que era conocido para nosotros, de nuestro mundo», se cuestionaba.

El camino se ha derrumbado bajo sus pies. Ahora se enfrenta a la batalla judicial derivada de sus actos, una batalla en la que saldrán denuncias de malos tratos, estafas y otros delitos, pero ella tiene muy claro que sus pequeños, van a estar a su lado, una vez más.