Desmantelado el «taller electrónico» en el que ETA confeccionaba las bombas

Íñigo Elícegui, ingeniero electrónico, diseñaba los artefactos, mientras que Campo Barandiarán y Soria Valderrama compraban el material en países de la UE Casi 2.000 personas recibieron ayer en la base aérea de Talavera la Real al primer contingente de la Brigada Extremadura XI desplazado en Irak desde diciembre. La conflictividad del país en los últimos días y la crudeza de algunas imágenes desbordaron la emoción de los familiares

D. M. / J. P. MADRID. ANTONIO CID DE RIVERA/
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Los Servicios Secretos de Francia, en colaboración con la Guardia Civil, culminaron ayer un nuevo golpe al «aparato logístico» de ETA, con la localización del taller en el que confeccionaba los componentes electrónicos para la activación de las bombas, y la detención de su responsable, Íñigo Elícegui Erviti, así como de dos de sus «lugartenientes», José Luis Campo Barandiarán e Inocente Soria Valderrama. Los agentes se encontraron varios artefactos ya montados e incluso algunos introducidos en mochilas o bolsas. Horas después, eran arrestadas en España María Ángeles Ostiza Mendia e Idoia Albistur Huizi, compañeras de Soria y Elícegui, respectivamente.

La operación es fruto de una laboriosa investigación iniciada hace casi tres años, ya que en septiembre de 2001 la captura del entonces jefe del «aparato logístico», Asier Oyarzábal, reveló la existencia del «subaparato electrónico». A primeras horas de la mañana de ayer las pesquisas tuvieron su desenlace final con la entrada de agentes de la Policía Judicial en el siniestro taller, que se encontraba camuflado en un chalé de Chatellerault, situada a 40 kilómetros al norte de Poitiers. En su interior la Policía encontró mandos a distancia, móviles y otros componentes electrónicos utilizados para la fabricación de artefactos, así como explosivo, anotaciones de tipo técnico y una cantidad significativa de dinero. Había, además, varias bombas ya montadas, algunas incluso introducidas en mochilas y bolsas. Se cree que estaban a punto de ser entregadas a uno o varios «comandos» para que atentaran de manera inminente. En el exterior de la casa se ocupó un vehículo robado.

Detenciones en España

Los agentes sorprendieron dentro del taller a sus tres responsables que, pese a la reciente caída del jefe de «logística», Félix Esparza Luri, y al desmantelamiento de la fábrica de explosivos, no habían optado por huir, quizá, porque no sabían a dónde. Se trata de tres viejos conocidos por las Fuerzas de Seguridad: Íñigo Elícegui Erviti, de 33 años, natural de la localidad navarra de Goizueta; José Luis Campo Barandiarán, de 46 años, natural de San Sebastián, e Inocente Soria Valderrama, de 54 años, natural en la localidad de Cabeza de Buey, en Badajoz. Los tres iban armados con pistolas y portaban documentación falsa. Horas después, la Guardia Civil arrestaba en el municipio guipuzcoano de Urrechu a María Ángeles Ostiza Mendía, compañera de Inocente Soria, y en el pueblo navarro de Goizueta a María Idoia Albistur Huici, esposa de Elícegui.

Los tres pertenecían al «subaparato electrónico», conocido en clave como «los Dinos», dependiente de «logística». Los expertos consideran relevante el papel de Elícegui, ingeniero técnico electrónico, ya que se ocupaba de diseñar y confeccionar los componentes electrónicos para activar los artefactos explosivos y de introducir innovaciones. A él y a otro responsable del citado subaparato, Tomás Elorriaga, se les atribuye la aplicación de teléfonos móviles para activar las bombas. La primera vez que ETA empleó este procedimiento fue cuando intentó una matanza en el cementerio de Zarauz entre la plana del PP del País Vasco que rendía homenaje al edil Iruretagoyena.

Por su parte, Campo y Soria se dedicaban a adquirir el material necesario para la confección de los artefactos. Para ello recorrían establecimientos de Francia, aunque en ocasiones se desplazaban a terceros países de la Unión Europea, para no dejar pistas.

El ministro del Interior en funciones, Ángel Acebes, calificó la operación como «nuevo golpe muy significativo» a ETA. Desde «la cautela», dio por desmantelado el «aparato logístico» -falta, sin embargo, el «subaparato de falsificación»-, aunque advirtió que la banda podría aprovechar cualquier circunstancia para reorganizarse. Acebes felicitó a la Policía francesa y a la Guardia Civil por este nuevo éxito antiterrorista.