Unas 400 personas boicotearon ayer un acto de Vox en Barcelona
Unas 400 personas boicotearon ayer un acto de Vox en Barcelona - EFE

El desenfreno virtual de mossos secesionistas indigna al Cuerpo

Al fracasar el «procés», se dispara en las redes la actividad de los agentes más radicales

BarcelonaActualizado:

El proceso independentista ha fracasado. Y aunque el pesimismo de los secesionistas ha hecho rebajar el «suflé» -a la espera de lo que pueda suceder con la sentencia del 1-O- la frustración ha conducido a la radicalización de las formas en algunos sectores. Ocurre en la calle, por ejemplo, con la eclosión de los autodenominados Comités de Defensa de la República (CDR). Pero también en otros ámbitos como en la policía catalana, lo que es más preocupante, si cabe. «Los mossos forman parte de la sociedad, no son ajenos a ella. Por lo tanto, en el seno del Cuerpo, la cuestión política ha evolucionado de la misma manera que en la calle», coinciden en señalar varias fuentes policiales consultadas por ABC.

Y es así como en las redes sociales se prodigan cuentas anónimas de agentes de la policía catalana que usan un tono cada vez más radical. Sirva como ejemplo el incidente protagonizado hace unos días por los autodenominados «guilleries mossos». Desde su cuenta de Twitter pusieron en la diana a una agente de ideología contraria. Colgaron su foto en la red y la acusaron de «filtrar información a la caverna mediática» y de tener estrechos vínculos con la Guardia Civil. El mensaje fue «retuiteado» (compartido» por miles de internautas de la órbita independentista. El incidente llevó al sindicato Csif a enviar una carta el consejero de Interior, Miquel Buch, para pedirle investigar «a los autores de ese pretendido linchamiento» y tomar cartas en el asunto.

Los «guilleries mossos» son una especie de versión radicalizada de los rebautizados como «Mossos per la República», vinculados a la Assemblea Nacional Catalana (ANC). Antes se denominaban «Mossos per la Independència» pero tras el fracaso del desafío independentista han cambiado su apellido. Nada distinto del viraje discursivo del Govern, que prácticamente ha desterrado la palabra independencia de su vocabulario para sustituirla por el vacío y ambiguo concepto de «fem república» (hacemos república).

Estas iniciativas virtuales de agentes independentistas -en el caso de «guilleries», bajo un perfil anónimo- ha chocado en la red con policías de signo contrario, como la «Unió de Mossos per la Constitució», con quienes intercambiaron reproches e insultos por haber puesto en la diana de los independentistas más radicales a esa compañera.

Los sindicatos policiales están cansados de la politización del cuerpo. «De unos y de otros», explican, pero admiten que están más preocupados por las expresiones que provienen desde el ámbito independentista porque recuerdan que el Cuerpo policial está obligado a cumplir la Constitución. «Los Mossos el único apellido que deben llevar es el que ya tienen: d’Esquadra», recalcan los sindicatos.

Manifestación en Barcelona

Por otra parte, unos 200 agentes de los Mossos se concentraron ayer ante la Consejería de Interior, en Barcelona, para pedir a Buch que no expediente al agente de los antidisturbios que llamó «idiota» a un manifestante independentista durante el cerco al Consejo de Ministro que se celebró el 21 de diciembre en la capital catalana.

El consejero anunció tras las manifestaciones que estudiaría la actuación de este policía. Tras el 21-D, en las redes se hizo viral un vídeo que captó el momento en que este agente llamó «idiota» a un miembro independentista de los Agentes Rurales de la Generalitat que se estaba manifestando. El agente rural instó al mossos a defender «la República», a lo que este respondió: «¡Qué República ni qué cojones! ¡La República no existe, idiota!». Según EFE, el expediente al agente todavía no se ha abierto. En todo caso desde la Consejería insisten en que, si decide investigarse, se encargaría el mismo cuerpo de Mossos, y sería por el insulto y en ningún caso por pronunciarse sobre una República que solo existe en el imaginario de algunos independentistas abducidos por el «procesismo».