La fuerza de la avenida superó algunas de las barreras que se habían construido para frenar el avance de las aguas. EFE

Un desaparecido y un barrio aislado tras el paso de la riada por Zaragoza

La crecida, que afectó a las comunicaciones en la capital zaragozana, obligó a cerrar dos museos e inundó numerosos garajes, se extiende ahora aguas abajo

MANUEL TRILLO
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ZARAGOZA. Los cálculos de la Confederación Hidrográfica del Ebro volvieron a fallar y la capital aragonesa padeció ayer, con varias horas de retraso respecto a las últimas previsiones, los efectos de la punta de la crecida, con 2.956,5 metros cúbicos por segundo.

Policía Local, Nacional y bomberos de la capital aragonesa buscaban a un hombre senegalés que, según al menos tres personas, fue arrastrado por la riada. Los agentes locales encontraron unas ropas en la orilla, por lo que entre las hipótesis oficiales se baraja que intentara darse un baño junto al Parque Deportivo Ebro y la fuerza de las aguas se lo llevara, sin que el cuerpo hubiera aparecido al cierre de esta edición.

Mientras, el barrio rural de Alfocea permanecía aislado tras inundarse de madrugada la carretera de acceso a este núcleo dependiente del municipio de Zaragoza. El Ejército se encargó del aprovisionamiento y seguridad de sus cerca de cien vecinos. Además, la Policía Local recomendó no circular por un tramo de unos dos kilómetros del tercer cinturón de ronda, al tiempo que el Centro de Coordinación Operativa de Protección Civil de la Administración Local y el Ayuntamiento pidieron a la ciudadanía, que acudió en masa a las márgenes del río para ver el espectáculo, que evitaran acercarse al cauce e incluso se acordonaron diversas zonas. Los bomberos rescataron a tres personas que habían acudido a una perrera a alimentar a medio centenar de animales.

El agua inundó numerosos garajes, mientras que se registraron algunos problemas en el suministro eléctrico y los museos del Puerto Fluvial y el Foro Romano permanecieron cerrados por la humedad.

Aguas abajo, se reforzaba la mota de contención en El Burgo de Ebro para impedir que fuese superada por la riada y en Nuez de Ebro se rompió un muro que protegía la centralita eléctrica de Pina. En Cataluña, se respiraba «absoluta tranquilidad» tras descender el caudal y el delegado de la Generalitat en las Tierras del Ebro, Francesc Sancho, dijo que «la situación está absolutamente controlada, ya que tenemos el pantano de Mequinenza con una capacidad del 70 por ciento», tras el desembalse ordenado para contrarrestar el aumento de aguas en las cuencas del norte. En Navarra, el Gobierno foral desactivó la fase 1 de emergencia, declarada a mediados de semana.

El ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, hizo hincapié en las «medidas tras la riada» y dijo que los técnicos del Ministerio y del organismo de cuenca ya trabajan en el análisis de los efectos negativos de la avenida. Su Departamento, anunció, va a iniciar la tramitación urgente de expedientes para reparar los daños, informa Efe.

Mas: «No nos sobra el agua»

Por otra parte, la crecida está atizando el fuego de la polémica por el trasvase previsto por el Plan Hidrológico. Ayer, el consejero jefe de la Generalitat, Artur Mas, advirtió de que, pese a la riada, «aquí no nos sobra el agua». Chunta Aragonesista lamentó que dirigentes del PP, como la consejera de Agricultura valenciana, «aprovechen esta situación excepcional de la riada del Ebro para argumentar la viabilidad del trasvase». Los presidentes valenciano y murciano han expresado, de cualquier forma, su solidaridad con los afectados.