Pedro Sánchez y Albert Rivera, firmando el acuerdo de la investidura fallida en febrero de 2016
Pedro Sánchez y Albert Rivera, firmando el acuerdo de la investidura fallida en febrero de 2016 - Jaime García

Desacuerdo en el PSOE sobre los pactos futuros con Ciudadanos

Los presidentes autonómicos ven con buenos ojos mantener su poder gracias a Rivera, pero Sánchez ha ordenado intensificar los ataques a Rivera

En la Ejecutiva hay voces que no quieren relación alguna con Cs pero otros miembros del partido alertan de que eso puede suponer una importante pérdida de poder institucional

MadridActualizado:

Desde el otoño de 2017 el PSOE inició una campaña para «derechizar» a Ciudadanos y asociarlo cada vez más al PP. La motivación de esta estrategia se encuentra en unos sondeos que de manera repetida desde 2015 vienen demostrando que los socialistas tienen fugas de voto hacia la formación de Albert Rivera.

Aunque esa brecha pareció contenerse con la moción de censura y la llegada de Pedro Sánchez al poder, la asociación de éste con los independentistas reabrió esas transferencias. Todos los sondeos que ofrecen variables con recuerdo de voto manifiestan que Rivera le gana más voto a Sánchez que viceversa.

Y eso es así pese a que la campaña de los socialistas ha tenido éxito en términos de percepción pública. Barómetro a barómetro el CIS ha ido reflejando que los españoles sitúan cada vez más a Ciudadanos a la derecha de la escala ideológica.

Aunque en el último barómetro tanto Cs como PP han moderado levemente sus posiciones. La aparición de Vox, aunque el PSOE trabaja decididamente por empujar a Casado y Rivera, puede tener el efecto de recolocar a todos los actores en el escenario ideológico. En Cs por ejemplo están convencidos de que con cinco actores en el tablero será mucho más sencillo para ellos ubicarse en el centro, aunque tampoco se niega que Vox les suponga un problema y un freno para llegar a un voto descontento del PP que antes veía en Rivera su única alternativa.

En el aire el modelo andaluz

Y en ese intento Ciudadanos, al contrario que el PP, ha rechazado que el modelo andaluz sea el modelo para las alianzas en el mes de mayo tras las elecciones municipales y autonómicas. Abre así la puerta a la posibilidad de alcanzar acuerdos con el PSOE para gobernar. Y ahí los barones más críticos con los nacionalismos y lejanos a Pedro Sánchez son, por este orden, los predilectos para un pacto: Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Javier Lambán (Aragón) y Guillermo Fernández Vara (Extremadura). La joya de la corona de esta estrategia, porque además podrían vender un discurso de «cambio», sería Ángel Gabilondo en la Comunidad de Madrid. Un perfil con el que Cs no tendría ningún problema para gobernar conjuntamente.

Esta realidad está encima de la mesa y supone una disyuntiva para el PSOE. Por el momento Sánchez ha optado por intentar seguir desgastando a Ciudadanos e intentar penetrar en su electorado. En la reunión del pasado lunes de la Ejecutiva Federal Sánchez manifestó a los suyos que se dan las circunstancias para «incrementar la presión» sobre Ciudadanos tras la operación andaluza que los asocia, aunque Rivera quiera conjurarlo, inevitablemente con Vox.

Mientras los barones ofrecen una posición contemplativa y han evitado ataques directos a Rivera. Hace no mucho García-Page manifestaba en una entrevista que Rivera podría ser perfectamente del PSOE «al menos del PSOE al que yo me afilié». El comentario indignó a los dirigentes más sanchistas, los conocidos ya como «más pedristas que Pedro», que siguen teniendo como objetivo último completar la victoria en las primarias con un relevo en esas federaciones.

A esa declaración de Page tuvo que responder el secretario de Organización, José Luis Ábalos. Y eso que es él el verdadero hilo que los barones tienen con Ferraz. «No sé cuándo se afilió Page. En la época en la que yo me afilié, no podría haber estado Rivera. No hubiera estado», respondió Ábalos.

Para Odón Elorza, la posición que mantienen Page y Lambán «puede llegar a ser desleal»

Ante la decisión de Sánchez de mantener la tensión con Ciudadanos responden bien varios perfiles de la Ejecutiva encabezados por la vicesecretaria general, Adriana Lastra, pero también Beatriz Corredor u Odón Elorza, que no están dudando en vincular a Ciudadanos con una «involución» democrática. Fue precisamente el antiguo alcalde de San Sebastián el que hace unos días planteaba que la posición que representaba Page y Lambán «puede llegar a ser desleal» y no representa «a muchos socialistas». Sánchez parece también determinado a caminar en esa dirección. Por ahora. En su reciente entrevista con la Agencia EFE el presidente del Gobierno afirmaba querer representar al liberalismo que, según él, «ha dejado huérfano Ciudadanos».

Algunos antiguos dirigentes, que sufrieron en carne propia las iras del sanchismo cuando las bases los acusaban de traición por defender la abstención al PP, se preguntan ahora, con cierto desdén, «¿Qué van a hacer cuando Ciudadanos sea su única opción para mantener el poder?».

Consciente de ello el propio Ábalos, que como principal portavoz está asumiendo muchos de los ataques a Cs, intentó evitar esta semana una ruptura total. Y en un equilibrio entre los barones y los ataques a Rivera dejó abierta la puerta a alcanzar acuerdos con Ciudadanos después de mayo «siempre en función de las políticas». Gran parte del poder institucional del PSOE puede depender de ello. Sin duda esta será la tesis que se impondrá llegado el caso, pero otro dirigente sanchista deja claro que las primarias de 2017 dejaron claro que el camino es «a la izquierda» y se considera a Ciudadanos «incompatible» con las políticas que deben plasmar los socialistas.