El derribo

El problema es que los ciudadanos esperan de sus políticos algo más que la habilidad en el uso de la guadaña

Luis Herrero
MadridActualizado:

Definitivamente, la política se ha convertido en una empresa de derribos. No está mal. Las urnas se inventaron, entre otras cosas, para que el poder pudiera cambiar de manos de forma incruenta. Para cargarse a Rajoy, Sánchez se lió la manta a la cabeza y buscó alianzas indeseables. Pesaba más el enemigo común que el proyecto compartido. En Andalucía, con actores muy distintos, ha pasado algo parecido. La prioridad de retirar de la circulación al PSOE, después de 36 años de mangoneo hegemónico, ha hecho posible que tres partidos que se odian entre sí se hayan puesto de acuerdo en la demolición de Susana Díaz.

El problema es que los ciudadanos esperan de sus políticos algo más que la habilidad

Luis HerreroLuis HerreroArticulista de OpiniónLuis Herrero