El detenido en dependencias policiales
El detenido en dependencias policiales - Policía Nacional

Un depredador violó a cinco niñas, las grabó y lo compartió con miles de pederastas

La Policía llegó hasta el rumano, en un pueblo de Madrid, por sus manos y un tatuaje

MadridActualizado:

Tiene 46 años, es rumano, padre de dos hijos y «uno de los depredadores más peligrosos de España». La afirmación es de los expertos de la Unidad de Ciberdelincuencia de la Policía y no es gratuita. El pederasta al que han detenido en un pueblo del sur de Madrid violó al menos a cinco niñas, de entre cinco y siete años, las grabó antes y durante las agresiones y compartió esas aberraciones enuna web pedófila alojada en la red TOR. «Elegía a niñas tan pequeñas para que no contaran nada y es muy infrecuente que haya un número tan elevado de víctimas», explican los agentes. «Desde Nanysex no habíamos encontrado nada igual», insisten. Hablan del mayor abusador de niños detenido en España.

Los agentes del Grupo I de Protección al Menor, expertos en identificación de víctimas, visionaron una serie de vídeos que habían compartido sus colegas australianos en la base de datos International Child Sexual Explotation (ICSE). En esta base, gestionada por Interpol, se vuelcan las imágenes de abusos sexuales encontradas por policías de todo el mundo. En ellos aparecían menores rumanas agredidas y, pese a que hablaban en ese idioma, los investigadores detectaron objetos que apuntaban a que se habrían grabado en España. «No eran obvias, pero sí suficientes como para que nos pusiéramos a trabajar aquí». Una vez localizado el lugar, al sur de Madrid, se dividieron en dos equipos: uno en busca del autor y otro, de las víctimas.

Las manos del hombre que aparecía en las imágenes centraron a un mecánico de coches; visitaron todos los talleres de la localidad. En uno encontraron una lona similar a la que aparecía en algunas imágenes y en torno a él se estableció una vigilancia. Por la noche vieron salir a un individuo que encajaba con el buscado.

A la mañana siguiente lo detuvieron cuando iba a trabajar, acusado de delitos de abuso sexual, producción y distribución de pornografía infantil. En un brazo tenía un tatuaje inconfundible, que los investigadores prefieren no detallar, igual que los objetos característicos que guiaron su búsqueda. Ese tatuaje ya lo habían visto en otro de los vídeos.

Nos pidió quedarse en casa

Al tiempo empezaron a localizar a las víctimas. Solo contaban con los nombres de los archivos informáticos. Lograron identificar en pocas horas a cinco niñas, de entre cinco y siete años. Sus padres tuvieron que pasar por el trago de reconocerlas en los vídeos y contaron cómo el pederasta se había ganado su confianza. El individuo salía «de caza», con microcámaras muy sofisticadas ocultas a grabar niñas en los supermercados del pueblo. Cuando elegía a la presa se hacía amigo de los padres, tirando de patria y otras artimañas. «Dejamos a la niña ir a jugar con su hijo», contaron unos. «Nos pidió quedarse unos días en casa porque su mujer lo había echado», relataron otros, abatidos. A varias pequeñas las grabó también en el baño.

El pederasta había sido detenido por violencia de género, pero aunque parezca increíble no había sido huellado. Lo denunció su mujer, la misma que confesó a los investigadores que algo sospechaba de su marido porque una vez había visto algo raro en su móvil. Creen que no sabía que abusaba de las niñas, pero sí que era adicto a la pornografía infantil. «Nunca se separaba del teléfono», les dijo. El pederasta tiene dos hijos, una chica de 18 que ya no vive con su familia ni siquiera en el mismo pueblo, y un niño de diez.