La declaración de Garzón «resucita» a las dos Españas a las puertas del TS

EP | MADRID
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El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón defendió hoy durante casi dos horas y media su competencia para investigar las fosas del franquismo ante el instructor del Tribunal Supremo Luciano Varela, que instruye la querella interpuesta por el sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad en la que se le acusa de un delito de prevaricación en relación con la causa abierta por este magistrado por las desapariciones tras la Guerra Civil Española.

Según fuentes de la acusación, Garzón negó firmemente haber incurrido en prevaricación alguna y se negó a contestar a la batería de 150 preguntas que llevó preparadas el abogado de las dos acusaciones populares, Jaime Alonso, y tan sólo atendió a las cuestiones planteadas por el instructor, el fiscal Luis Navajas y su propia defensa. Ninguna de las acusaciones solicitaron medidas cautelares contra el juez.

Entre las preguntas preparadas por el abogado de Manos Limpias, que fueron facilitadas a la prensa, destaca una en la que se inquiere a Garzón sobre si pretendía practicar una autopsia de cada fallecido que encontrara. Se le pretendía preguntar también si pensaba que estaba abriendo una "causa general" contra el franquismo al tramitar la denuncia de las Asociaciones de Memoria y si tenía la seguridad de que "por todos y cada uno de los hechos de Paracuellos habían sido juzgados todos sus posibles responsables"

Las mismas fuentes señalaron que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 fue especialmente puntilloso respecto de las cuatro o cinco preguntas que le realizó el instructor Varela, y que pidió que constara en acta que algunas de ellas contenían juicios de valor.

Las dos Españas

La declaración hoy de Baltasar Garzón ha concitado frente a la entrada de este edificio, en la calle Marqués de la Ensenada de Madrid, a varios miembros de la asociación de la Memoria Histórica que jalearon su entrada y también a varios detractores del juez.

En este ambiente, que en ningún momento llegó a ser crispado, representantes de la Asociación de la Memoria Histórica manifestaron su apoyo al juez lanzándole "vivas" a su entrada al tribunal y repartiendo un comunicado entre los numerosos periodistas que cubrían la información en la que se refieren a los impulsores de la querella -el sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad-, como "las fuerzas más oscuras y reaccionarias españolas".

"Tratan de sancionar al primer juez que desde la entrada de las tropas del general Franco en Madrid, en 1939, ha abierto una investigación contra los crímenes contra la Humanidad, perpetrados durante su régimen fascista", añade la nota, firmada por una veintena de asociaciones para la recuperación de la Memoria.

Recuerdan en esta nota que todos ellos se autoinculparon ante el Supremo como "inductores", pues fueron quienes aportaron las pruebas para que el titular del Juzgado Central número 5 pudiera incoar la causa por las desapariciones, y advierten que, si el alto tribunal sigue tramitando la querella, entenderán que también se deberá tomar declaración a los representantes de estas asociaciones.

Uno de los que acudieron a las puertas del Tribunal fue Julián Rebollo, ex concejal de IU y representante de la Plataforma Cárcel de Carabanchel, quien señaló que, además de los desaparecidos existen aún vivos represaliados como los que sufrieron prisión en dicho centro, y calificó de "ataque a la democracia" que se pretenda cercenar esta investigación y dotar de impunidad al franquismo.

"Nuestros nietos deben saber que Franco fue un dictador que mató a mucha gente, y que el único juez que se atreve con este asunto es Garzón", ha dicho Rebollo.

En el mismo sentido se manifestaron otros miembros de asociaciones de Memoria Histórica, como Fausto Canales, que calificó de "vergüenza, e ignominia" que se pretenda procesar a Garzón por investigar la desaparición de cerca de 150. 000 personas durante la dictadura. Otros concentrados calificaron de "venganza" la actuación contra el juez, mientras que una señora pidió su "libertad" porque "Garzón no ha hecho nada".

También frente a las puertas del Supremo se encontraba Miguel Bernard, secretario general de Manos Limpias, y varios representantes de Libertad e Identidad, que fueron increpados como "fascistas" por los defensores de Garzón. "Fascismo, el de Cuba", ha señalado uno de ellos a los manifestantes.

Bernard ha indicado que su querella "no tiene nada que ver con el franquismo ni con las fosas" sino con el cumplimiento de las leyes, y señaló que el día de hoy se producirán "brotes verdes de regeneración en la Justicia". Ha añadido que la declaración de Garzón demuestra que "no hay nadie por encima de la ley, pese a las presiones políticas" y que "de las tres licencias con las que cuenta Garzón, la de cazar, la de dar clases y la de impartir justicia", ellos esperan que se le quite esta última. "Aquí no hay política que valga", ha concluido.

La presencia de defensores y detractores del juez produjo algunos momentos curiosos, como el hecho de que la declaración de Bernard ante las cámaras de televisión se hiciera con dos pancartas al fondo que rezaban "más jueces como Garzón" y "justicia por los pelos no es justicia. Franquismo 1 Justicia 0".

Representantes de la Memoria Histórica también aprovecharon para situar tras el impulsor de la querella fotos de familiares de desaparecidos y certificados de defunción, mientras de fondo sonaba el himno nacional tocado con armónica por un anciano congregado en el lugar. Precisamente este señor charlaba minutos después con representantes de las asociaciones de Memoria a los que ha espetado: "Reconocerán que, como dictador, Franco fue insuperable", para a continuación agasajarles con el himno de Riego y la Marsellesa también tocados con su armónica. En otro lado de la calle, otro anciano que llevaba varias chapas con la bandera nacional en su gorra preguntaba a un policía: "Cuando salga, lo que sí podré es gritar ¡Garzón, payaso! ¿no?".

Aplausos y «vivas»

Frente al tribunal se congregaron también numerosos curiosos que esperaban poder ver personalmente al popular juez así como un grupo de miembros de la Asociación de Memoria Histórica dispuestos a prestarles su apoyo, quienes irrumpieron en aplausos y "vivas" al juez cuando éste hacía su entrada al tribunal.

La aceptación de la querella contra Garzón fue adoptada el pasado 27 de mayo por unanimidad de los cinco magistrados que componen la Sala de causas especiales en la que ha recaído el caso y en contra del criterio de la Fiscalía, que informó a favor del archivo de la misma por entender que las decisiones de Garzón respecto a la causa del franquismo pueden merecer opiniones contrapuestas, si bien no suponen delito.

Lo mismo ocurrió a la salida del juez de la sede del Supremo, pasadas las cuatro de la tarde -desde las tres menos cuarto Garzón repasó y firmó el acta de su declaración-. El magistrado fue vitorieado de nuevo por familiares de represaliados del franquismo, mientras un anciano le increpaba acusándoles de "dividir a España y a los españoles".