Las cuatro partes del mosaico afgano empiezan hoy a negociar un Gobierno transitorio que garantice la paz

Las primeras rondas de acercamiento entre diplomáticos de la ONU y distintos grupos del quebrado mosaico afgano tuvieron lugar ayer en la antigua capital de la RFA, en tanto seguían llegando delegaciones de exiliados pertinentes al futuro afgano. El portavoz de la ONU dijo que todas las partes comprendían la urgencia en negociar, dado el tan veloz como incierto desarrollo sobre el terreno.

BONN. Ramiro Villapadierna, corresponsal
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Delegados de los cuatro principales sectores afganos, aparte de los talibanes que no estarán finalmente representados, empezarán hoy negociaciones para fundamentar una Administración transitoria que rija el país durante los próximos dos años y evite una nueva deriva bélica. El plan incluiría alcanzar un acuerdo para un consejo dirigente de unas 15 personas y otro consultivo de un centenar.

Recluidos en un suntuoso hotel de montaña, sobre una colina de Bonn, vedado a la curiosidad de la Prensa y a influencias tangentes de otras diplomacias, en la tarde del lunes empezaron a producirse los primeros contactos directos entre algunos delegados y representantes internacionales, mientras se conocía la llegada de los exiliados de Peshawar, patrocinados por Pakistán, y que aviones británicos depositaban sobre una vecina base militar a los actuales dueños de la situación afgana, los delegados de la Alianza del Norte.

LA RAPIDEZ, ESENCIAL

Representantes del Norte y de los llamados grupo de Peshawar (tribus pastunes), grupo de Roma (entorno del Rey Zahir Sha) y grupo de Chipre (intelectuales exiliados de la comunidad persa), reconocen que «la rapidez es esencial» en las conversaciones, dijo ayer el portavoz de Lajdar Brahimi, el representante especial de la ONU para Afganistán.

Sin embargo, el dirigente de la pujante Alianza del Norte y ex presidente, Burhanuddin Rabbani, pareció ayer enfriar las expectativas al otorgar a la conferencia un tono menor y esgrimir dudas de que pudiera resultar automáticamente en la esperada administración provisional: «Esta reunión no es un consejo en la cumbre», dijo Rabbani desde los Emiratos Árabes, donde se encuentra de visita, en referencia a la importancia que concede a la convocatoria de un consejo de líderes tribales («Loya Jirga») en el propio Afganistán.

«Las consultas y la reunión principal tendrán lugar en suelo afgano», dijo Rabbani, según informa la BBC, y añadió que «altos representantes de cada grupo deben participar en la misma para tomar las decisiones». Cabe notar que la conferencia de paz ha sido convenida en Bonn dada la desconfianza de los grupos distintos a la Alianza de Rabbani, los cuales poseen pocos representantes entre los combatientes sobre el terreno y temían que la iniciativa fuese secuestrada por el nuevo poder fáctico de celebrarse en Kabul.

REPRESENTANTES DE SEGUNDO NIVEL

Representantes de la ONU y diplomáticos occidentales temen que la iniciativa de Bonn se vea minada por la presencia sólo de representantes de segundo nivel, toda vez que dirigentes y mandos sobre el terreno se resisten a abandonar los nuevos puestos adquiridos y ser víctimas de cualquier giro en las tornas. «Comprendo que algunos líderes que han accedido a posiciones, que son difíciles de mantener, teman por ellas si se alejan», comentaba en los prolegómenos de la conferencia un experto de las Naciones Unidas.

La ONU distribuyó ayer una lista no final de 28 participantes, en la que están presentes los cuatro grupos mencionados y que cuenta con tres mujeres en representación de un país eminentemente patriarcal y misógino. Éstas son Sima Wali y Rona Mansuri, con el grupo del entorno monárquico de Roma, y Amina Afzali del grupo del Norte, sobre todo de etnia tayika.

Evidentemente destaca sobre el conjunto el poderoso perfil de delegados del Norte, como el nuevo ministro del Interior y figura emergente donde las haya, Yunus Qanuni, así como el poderoso gobernador de Jalalabad, Hayi Abdul Qadir. Por su ausencia en cambio, destaca el grupo nacional Azara, de adscripción chií y que con los aimaq suman un quinto de la población del país.

La presencia pastún está abierta a la polémica, ya que siendo el mayor grupo nacional sus fuerzas vivas han figurado menos entre los antitalibanes y más prominentemente junto a la revolución coránica, promovida por éstos desde 1992 para expulsar al ex presidente Rabbani y otros señores de la guerra de entonces.

Distintas voces estiman que el éxito de la conferencia estaría en el grado de aceptación que tengan sus disposiciones entre el grupo pastún, alrededor de un 40 por ciento del país. En el entorno del representante de la ONU que presidirá la conferencia, el respetado diplomático argelino Brahimi, se insiste en que miembros pastunes se encuentran presentes en los cuatro grupos convidados por lo que posiblemente «estén más representados que ningún otro», sugirió el portavoz Ahmad Fawzi.