Cuatro guardias civiles, retenidos durante dos horas en Gibraltar

C.M. / L.A. / P.M. | MADRID
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Cuatro agentes de la Guardia Civil destinados en Almería fueron retenidos anoche durante más de dos horas en Gibraltar cuando intentaban detener a dos presuntos narcotraficantes que se refugiaron con una lancha en el puerto del Peñón. Los guardias entraron en esas aguas durante una «persecución en caliente» y, tras prestar declaración en dependencias policiales, quedaron en libertad. El ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, telefoneó anoche al pimer ministro gibraltareño, Peter Caruana, para pedir excusas por la actuación de los funcionarios implicados.

El nuevo incidente con Gibraltar, según las fuentes consultadas por ABC, no es del mismo tipo que otros que se han producido en las últimas semanas, en aguas sobre las que España no reconoce la soberanía británica.

Los hechos comenzaron sobre las ocho menos cuarto de la noche cuando los guardias civiles, a bordo de una embarcación semirrígida con base en Algeciras, hacían una inspección de seguridad frente a la refinería de Cepsa a un barco de bandera estadounidense. Todo transcurría con normalidad hasta que en un determinado momento los agentes vieron cómo una zodiac con dos individuos se acercaba a la embarcación. Al percatarse de la presencia de los guardias civiles los desconocidos cambiaron rápidamente de rumbo y comenzaron una huida en dirección al Peñón.

Los sospechosos hicieron caso omiso a las órdenes de los hombres del Instituto Armado para que se detuvieran. En ese momento comenzó una persecución que se prolongó por la bahía de Algeciras durante varios minutos.

Los agentes, en su afán de detener a los fugitivos, llegaron a entrar con su embarcación hasta el puerto de Gibraltar, donde éstos se habían refugiado, sin tener en cuenta que se trata de aguas de soberanía británica y que Madrid y Londres no tienen ningún acuerdo de «persecución en caliente». No sólo eso. Al parecer, según las fuentes consultadas, habrían llegado incluso a poner pie en tierra para continuar con la operación.

Sea como fuere, lo cierto es que la Policía gibraltareña decidió intervenir de inmediato y no sólo detuvo a los presuntos criminales sino que también retuvo a los cuatro guardias civiles, a los que trasladó a dependencias policiales para que explicaran su actuación.

Los hechos causaron malestar en las autoridades del Peñón y Rubalcaba, llamó a Caruana para reconocer el error y disculparse. El mandatario de Gibraltar aceptó esas disculpas y de esta forma, sobre las once de la noche, los guardias quedaban en libertad sin mayores consecuencias. En una primera revisión, a los tripulantes de la lancha perseguida no se les halló en poder de nada ilícito. Londres investigará los hechos

El Reino Unido investigará la retención, confirmó a EFE un portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores en Londres. La fuente precisó que estaban al corriente del incidente, si bien no podían aportar más detalles hasta haber investigado a fondo lo sucedido.