Cristina Castillo «Hay que superar escenas terribles y seguir ayudando»

Delegada de Emergencias de Cruz Roja destacada en HaitíBlanca TorquemadaAntonio AstorgaVirginia Ródenas-Días extenuantes y a la vez gratificantes. ¿Cuándo llegaron?-El miércoles. Nuestro equipo, de

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Delegada de Emergencias de Cruz Roja destacada en Haití

Blanca Torquemada

Antonio Astorga

Virginia Ródenas

-Días extenuantes y a la vez gratificantes. ¿Cuándo llegaron?

-El miércoles. Nuestro equipo, de diecinueve personas, está trabajando desde el jueves por la mañana.

-¿Se ha topado con una situación peor de la que imaginaba?

-Sí, la verdad. El terremoto ha ocurrido en una zona urbana en la que yo ya había estado previamente, conocía Puerto Príncipe y traía la idea de un enorme impacto, pero cuando llegas aquí, por mucho que hayas intentado imaginar el escenario, la realidad es peor. Hay zonas completamente arrasadas. Pero esa primera impresión se transforma en energía para trabajar y seguir ayudando a la gente.

-¿Alguna escena se le ha quedado grabada a fuego?

-En todas las emergencias en las que he estado siempre intento borrar un poco ese tipo de imágenes porque no llevan a ningún sitio. Lo que hay que hacer es ser positivos, mirar hacia delante.

-No debe de ser fácil lograrlo...

-Si voluntarios de la Cruz Roja haitiana que han perdido a sus familiares y se han quedado sin vivienda están aquí trabajando por su comunidad, ¿cómo no vamos a tener fuerzas nosotros? ¡Esto hace grande al movimiento de la Cruz Roja!

-No caben lamentos, sino «currar».

-Exactamente. A partir de esas escenas terribles hay mucho que trabajar.

-Básicamente, dan de beber al sediento.

-Estamos llevando agua a distintos asentamientos de Puerto Príncipe.

-¿Desencadena el reparto altercados por la supervivencia?

-Por ahora nosotros no estamos teniendo ningún problema. El primer día de nuestra intervención ya fuimos capaces de distribuir 120.000 litros a unas 24.000 personas en seis asentamientos diferentes.

-¿Cómo previenen incidentes?

-Lo que hacemos es una identificación de los distintos puntos en los que vamos a dar agua, vemos en qué situación están y cuánta población hay para asegurarnos de que llevamos suficiente para todos. También es importante entrar en contacto previo con el líder de cada comunidad o asentamiento, pues ya empiezan a estar organizados.

-Ha vivido otras tragedias recientes, como el ciclón en Myanmar. ¿Hay grandes diferencias?

-Cambian las magnitudes,pero sea un ciclón, un terremoto o una guerra el sufrimiento de las personas es el mismo, necesitan lo mismo y padecen igual.

-Proliferan las denuncias de que en Haití no se están encarrilando fluidamente las ayudas.

-En lo que a nosotros respecta, las cosas van bien y el equipo está animado, trabajando duro, pese a los obstáculos...

-¿Cuáles?

-La falta de combustible. Ni los Bancos ni ningún tipo de comercio funcionan. Hay tan sólo una economía informal, mercados donde la gente monta sus cocinas o trae bananas. De forma que cualquier cosa que quieras hacer, como no lleves puestos tus propios recursos, no la haces.

-¿Sobreviene descoordinación por la proliferación de ONG?

-La coordinación perfecta no es, porque imagínate lo que supone trabajar hoy en día sin móvil y sin ordenador. Pero hay reuniones en las que cada organización apunta lo que está haciendo para que no haya solapamientos. Esos mecanismos están ahí.

-¿Qué siente cuando deja atrás una catástrofe y regresa a la civilización?

-Siempre hay un pequeño «shock» al ver cómo gastamos y qué insolidarios somos. Sólo nos conmovemos a golpe de imagen. Toda tragedia que no tenga asociada una foto de impacto no cala.