Crispación en la ribera del Ebro tras la segunda inundación en sólo 14 meses

ROBERTO PÉREZZARAGOZA. Ayer por la tarde el agua seguía cubriendo parte del recinto de la Expo, las zonas inundables más próximas al cauce. Sin embargo, los organizadores respiraban aliviados tras

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ROBERTO PÉREZ

ZARAGOZA. Ayer por la tarde el agua seguía cubriendo parte del recinto de la Expo, las zonas inundables más próximas al cauce. Sin embargo, los organizadores respiraban aliviados tras conocer las previsiones oficiales de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE): el caudal máximo de la riada será menor del previsto en un primer momento.

Pero si en Zaragoza las miradas estaban puestas en la Expo y cundía el optimismo, en los pueblos ribereños situados aguas arriba echaban cuentas de las pérdidas. El agua no ha llegado a las viviendas, pero ha anegado más de 2.000 hectáreas de cultivo. Entre finales de marzo y los primeros días de abril del año pasado sufrieron otro desbordamiento. Ahora, las aguas vuelven a cubrir un buen número de fincas en las que se da por irrecuperable la cosecha.

Las pérdidas serán de nuevo millonarias y la crispación era notable, ayer, entre alcaldes y vecinos de municipios como Novillas, Gallur o Boquiñeni. Coinciden en que no es normal que se produzcan inundaciones con tanta frecuencia y que, si ocurre así, no sólo es porque hay crecidas en el Ebro sino porque el cauce no está limpio, su capacidad se ve recortada y, por tanto, hay más riesgo de desbordamientos.

La CHE argumenta que, tras la inundación del año pasado, ha invertido 32 millones de euros en reforzar las márgenes. Y el Gobierno aragonés habla del plan de obras diseñado para el Ebro.

Pero los vecinos de los municipios ribereños dicen que, a pesar de sus reiteradas peticiones, siguen sin limpiar el río y ellos continúan sufriendo inundaciones.

Entre tanto, la punta de esta última crecida del Ebro llegó la noche pasada a Zaragoza capital. La Expo continuaba ayer con las obras de refuerzo, a pesar de que se da por hecho que el caudal no va a comprometer las instalaciones. El propio presidente de la CHE, José Luis Alonso, dijo que la Expo ha optado por un «exceso de prudencia», aunque la consideró lógica a prácticamente una semana de la inauguración.

Hoy se prevé un caudal máximo de 1.800 metros cúbicos por segundo, lo que supone una altura del Ebro de entre 4,40 y 4,60 metros. Es mucho menor que la crecida del año pasado. A partir de mañana bajará el nivel del Ebro en Zaragoza y lo hará de forma acelerada, según las previsiones de la CHE.