AP  Un grupo de inmigrantes aguarda en Ceuta tras el dramático asalto a la valla

La crisis por la muerte a tiros de 5 «sin papeles» en la valla de Ceuta pone en jaque al Gobierno

Los otros tres cuerpos fueron recuperados en Marruecos y presentaban, según fuentes médicas de ese país, impactos de pelotas de goma y perdigonadas

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LUIS DE VEGA

CASTILLEJOS/CEUTA. Una nueva oleada de inmigrantes, esta vez contra la valla de Ceuta, ha puesto en jaque al Gobierno, cuestionando toda su política de inmigración y obligándole a movilizar a la Legión para intentar frenar la sangría en las fronteras. En la madrugada del jueves, cinco inmigrantes caían tiroteados en el perímetro fronterizo ceutí, sólo unas horas antes de que el presidente del Gobierno recibiera en Sevilla al primer ministro marroquí. La «marcha negra» que desde hace semanas llega desde el país vecino culminó con un nuevo drama que ha llevado al jefe de la oposición a exigir a Zapatero «que se haga respetar» y dé explicaciones urgentes en el Congreso, mientras la UE advierte que, de momento, no puede ayudar a España porque no hay una política común sobre inmigración.

Pese a la crisis migratoria y de seguridad, el Ejecutivo sigue públicamente defendiendo el «compromiso» de Rabat en su lucha contra la inmigración clandestina con el aplauso de Madrid. Pero, finalmente, Zapatero ha tenido que anunciar el inmediato despliegue del Ejército en los perímetros fronterizos en las dos ciudades autónomas. Los militares se desplegaron a primeras horas de la tarde, cada pocos metros y portando material antidisturbios, en un intento de disuadir a los desesperados que aguardan su oportunidad al otro lado de la valla. IU, socio del PSOE, no ha dudado en criticar una medida tomada para intentar acabar con la situación explosiva que se vive desde hace días en Melilla y Ceuta.

En esta ciudad, sobre las tres de la mañana (dos horas menos en Marruecos), varios centenares de subsaharianos, en su mayoría procedentes de Mali y de Guinea, se acercaron a la valla para intentar traspasarla a la altura de la finca Berrocal, donde la altura de la alambrada es de tres metros. Los vecinos que fueron testigos explicaron a ABC que la refriega duró aproximadamente hora y media, y que pudieron ver que había muertos. «Algunos estuvieron colgados de los alambres mucho tiempo hasta que fueron descolgados por los bomberos españoles», comentó Bujaiah. «Vi cómo caía el primer muerto sobre la valla y cómo los marroquíes se llevaban otros dos cadáveres y cuatro heridos», añade.

Este padre de familia, que lleva décadas viviendo en el paraje conocido como Arroyo de las Bombas, a la altura de la finca Berrocal -pero en Marruecos-, dijo que en el momento de llegar los inmigrantes se encontraban en la hondonada seca de este cauce tres «mehanis» (Fuerzas Auxiliares) en lado marroquí y un todoterreno de la Guardia Civil enfrente. El agente español pronto recibió refuerzos, pero la avalancha se incrementaba por minutos. Fue entonces cuando, según Bujaiah, uno de los «mehanis» disparó contra la masa de gente. «Los negros gritaban y gritaban en francés».

Versiones contradictorias

Entre veinte y treinta subsaharianos consiguieron saltar las dos verjas; varias decenas más superaron la primera y corrieron por el pasillo en dirección a la sede de la Inspección Técnica de Vehículos. «Calculo que eran 150 ó 200». Las dudas se disparaban a primeras horas de la tarde cuando se empezó a especular con el motivo de los fallecimientos. Desde España se dijo en un principio que los dos jóvenes que habían muerto en lado español perecieron por los desgarros producidos por las concertinas que refuerzan el muro de alambre. Después, según aseguraron a Efe fuentes de la investigación, de los primeros resultados provisionales de las autopsias se desprende que contaban con orificios de entrada y salida de bala. Uno en un glúteo y otro en un costado que, según la trayectoria de los proyectiles «sólo podrían proceder de territorio marroquí».

Mandos policiales de Castillejos explicaron a este corresponsal que si realizaron algún disparo fue de advertencia. Los vecinos de la valla explicaron, sin embargo, que al final de la avalancha se pudo oír a un agente de la Benemérita gritar a un miembro de las Fuerzas Auxiliares de Marruecos «¡no dispares, no dispares!».

Un centenar de detenciones

En cuanto a los dos fallecidos en lado marroquí -la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dijo que eran tres-, se encontraban en la morgue de un hospital de Tetuán. La agencia oficial Map dijo que murieron a consecuencia de «disparos procedentes del lado español», sin concretar qué tipo de disparos. Fuentes médicas marroquíes dijeron que en los cuerpos se apreciaban impactos de pelotas de goma y perdigonadas. La Guardia Civil insistió en que sólo disparó pelotas de goma.

A última hora de la tarde se conocían los datos del primer informe realizado por la Comandancia del Instituto Armado en Ceuta sobre los incidentes. Según esta investigación no hay dato alguno que haga pensar que sus agentes realizaron disparos, ya que todos los proyectiles recogidos son de munición utilizada por las fuerzas marroquíes. De hecho, los guardias civiles llevaban unas armas que sólo permiten disparar pelotas de goma.

Fuentes policiales marroquíes informaron a ABC de que se llevaron a cabo un centenar de detenciones, todas de subsaharianos. Recalcaron que no había entre ellos argelinos ni asiáticos. Las redadas se llevaron a cabo en una amplia zona que llega hasta el campamento en que malviven los inmigrantes en los montes cercanos a Beliones y Tetuán, a cincuenta kilómetros. Como un Ejército de vencidos, una veintena de jóvenes desfilaban agotados y heridos por la comisaría de Castillejos. En las próximas horas les espera, a buen seguro, un billete con destino a la frontera de Argelia pagado por el Gobierno marroquí. Eso sí, en autobús.