Varios periodistas frente al domicilio donde se produjo el suceso - EFE / Vídeo: La Guardia Civil ha detenido a la dueña de la caja que contenía una cabeza humana en Cantabria

Crimen Castro Urdiales«Alguien dejó la cabeza de mi novio en la puerta; la guardé porque era el único recuerdo que tenía»

Detenida una vecina de Castro Urdiales por la muerte de su pareja, desaparecida en febrero

Madrid Actualizado: Guardar
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Carmen Merino, gaditana de 61 años aunque ha vivido la mayor parte de su vida en el País Vasco -su padre era un policía que se fajó en la lucha contra ETA-, es descrita como una mujer presumida, siempre con el pelo y las uñas impecables aunque con un carácter depresivo, que sus amigas la animaban a combatir con baile de sevillanas en la Casa de Andalucía de Castro Urdiales (Cantabria), donde residía desde hacía siete años. También desde entonces compartía su vida con Jesús María Baranda, de 66, director de sucursal bancaria jubilado en 2018, divorciado y con hijos. La vida aparentemente les sonreía, hasta que a finales de febrero pasado el hombre desapareció sin dejar rastro.

Al principio no hubo denuncia, pero a finales de marzo un hermano de Jesús María decidió comunicar los hechos a la Guardia Civil. Quizá por ello Carmen Merino hizo lo mismo. La mujer explicó a los agentes que su pareja la había abandonado, que se había llevado todo el dinero en efectivo y que no sabía nada de él desde febrero... En principio, por tanto, se trataba de una fuga voluntaria. No obstante los agentes debieron notar algo extraño porque hizo algunas gestiones. Analizó cámaras de seguridad y comprobó que no se habían producido movimientos bancarios. Tampoco se había llevado el coche... Extraño. Por eso, llamaron a la mujer para decirle que iban a ir al piso.

En papel de regalo

Carmen Merino sabía lo que había hecho, lo que tenía en casa y que los investigadores podían descubrir la cabeza si hacían un registro. Entonces ideó una idea macabra: cogió la cabeza de Jesús Baranda, la envolvió cuidadosamente en plástico y la introdujo en una caja, que además cubrió con papel de regalo. Luego, se dirigió a casa de una amiga y le pidió que le guardara aquel bulto: «Va a venir la Guardia Civil a casa, y Jesús Mari tenía en esta caja marranadas (juguetes sexuales) que no quieron que vean para que no se lleven mala impresión».

La amiga, con absoluta normalidad, accedió a ello y metió el bulto en un armario del cuarto de invitados, que durante todos esos meses -la escena anterior se produjo en torno al 10 de abril- ha sido utilizado por amigos y familiares del matrimonio propietario del piso.

Incluso en otro momento Carmen aseguró que Jesús María se había comunicado con ella por WhatsApp, pero cuando la Guardia Civil le pidió el móvil dijo que no lo tenía porque se le había caído al baño. «Se ha ido de casa porque ya no me quería», insistía.

La sospechosa actuó durante todos estos meses con absoluta normalidad, aunque los investigadores detectaron que había sacado dinero en efectivo de la cuenta de su pareja desaparecida. Pero no había nada definitivo que pudiera incriminar a esta mujer.

A las dos de la madrugada del pasado sábado, movida por la curiosidad, la amiga de Carmen Merino decidió abrir aquella caja misteriosa. Si no lo había hecho antes era, probablemente, porque al estar envuelta en papel de regalo le daba más reparo hacerlo...

Es fácil imaginar lo que sucedió en aquella casa en el momento en que esta mujer abrió aquel bulto. La conmoción, tanto de ella como de su marido, fue absoluta, apenas si podían reaccionar ante el macabro espectáculo que había delante de sus ojos... De inmediato llamaron al 112 y en pocos minutos llegaron las primeras dotaciones de la Guardia Civil y asistencia médica de urgencia para atender a la pareja, que estaba en shock. Aun así, tuvieron fuerzas para relatar a los agentes el origen de esa caja e incluso ella llamó por teléfono a Carmen Merino para decirle que la había abierto: «Voy para allá ahora mismo», dijo la sospechosa; «No hace falta; ahora van a buscarte». Su primera explicación sobre la cabeza, además, resultó soprendente: «Alguien me la dejó en la puerta de casa; la guardé porque era el único recuerdo que tenía de él...».

Por supuesto, Carmen Merino quedó detenida de inmediato. La Guardia Civil intenta tener el informe de ADN de la cabeza antes de su puesta a disposición judicial. El móvil del crimen puede ser económico. La casa en la que aún vivía era de Jesús María y ella tenía pocos ingresos. El matrimonio no quiere volver a su piso. Normal.