La crecida del Ebro arrasa 2.000 hectáreas de cultivo en Zaragoza

YOLANDA AZNAR | ZARAGOZA
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Una nueva avenida del río del río Ebro arrasó ayer 2.000 hectáreas de cultivo en la provincia zaragozana. En concreto, Novillas, Gallur y Pradilla fueron las localidades que más sufrieron las consecuencias de esta nueva riada. El río Ebro llegó alcanzar los 2.000 hectómetros cúbicos a su paso por esta provincia. Es la segunda vez en un mes que estos municipios sufren las trágicas consecuencias de una riada.

En Novillas, la primera localidad por la que entra el Ebro a la provincia de Zaragoza, el río alcanzó los siete metros de altura. Su alcalde, José Ayesa, se mostró preocupado por esta nueva avenida, que a pesar de no afectar al casco urbano del municipio sí ha afectado de forma muy cruenta al cultivo. Por eso Ayesa pidió ayudas para los agricultores «que constantemente sufren la fuerza del río sin que se haga nada para evitarlo». Y es que a pesar de que las motas impiden que el río inunde la zona urbana, éstas no sirven para evitar que los campos acaben arrasados.

«Lo que más siente el pueblo es que una riada ordinaria como ésta, produzca tantas afecciones a los vecinos», indicó Ayesa, que insistió en que «hacen falta soluciones urgentes para proteger a los municipios más cercanos al río».

Una única solución

En este mismo sentido, el alcalde de Boquiñeni, Juan Manuel Sanz, dijo estar «cansados» de vivir con siempre mirando al río para ver si éste va a inundar sus cosechas. «Es desesperante que no se empiece a hacer algo en serio» A su juicio, la solución es dragar el río.

Desde el año 2003, estas localidades han sufrido seis avenidas importantes que han provocado la pérdida de prácticamente todas las cosechas.

En la localidad de Pradilla también hay cultivos inundados, a pesar de que al cierre de este periódico la cresta de la crecida todavía no había llegado al municipio. Para su alcalde, Luis Moncín, esta nueva avenida no va a suponer ningún problema para el casco urbano, «ya que los diques van a aguantar». «Sin embargo los agricultores no van a tener tanta suerte, por eso es el momento de que lleguen las soluciones y vengan rápido», indicó Moncín. La punta de la crecida llegó a Zaragoza en la noche de ayer. A pesar de las primeras previsiones, la cresta no supero los 2.000 metros cúbicos, por lo que los daños no fueron graves.