La crecida del Ebro afecta al 5 por ciento del regadío aragonés

El Ministerio de Medio Ambiente aprobará mañana, por vía de urgencia, los expedientes de las obras de reparación de los daños en las zonas afectadas

M. TRILLO/R. MURO
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ZARAGOZA/LOGROÑO. Mientras los problemas por la crecida se trasladaban a la Ribera baja del Ebro, el Gobierno de Aragón daba ayer una idea de la magnitud de las inundaciones. Sólo en esta Comunidad, la más castigada, la superficie de cultivo afectada se eleva a 25.000 hectáreas, el 5 por ciento del regadío existente en tierras aragonesas, indicó el consejero de Agricultura, Gonzalo Arguilé, quien anunció que el Consejo de Gobierno establecerá mañana las ayudas a las zonas dañadas, para lo cual podría recurrir a un crédito extraordinario. Sin embargo, advirtió que será necesaria la aportación de fondos de la Administración central y de la UE y que se estudiará pedir la declaración de zona catastrófica.

Reparación de motas

El ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, admitió la «obligación» de reparar de «forma inmediata» las pérdidas, que calificó de «importantes». En una visita a las zonas de La Rioja donde la huella de la crecida es más profunda, anunció que el Ministerio y la Confederación Hidrográfica aprobarán mañana un expediente de emergencia «para iniciar de forma inmediata la reparación de las motas de defensa que se han visto afectadas con el fin de poder afrontar una segunda avenida que pudiera provocar daños mayores». El titular de Medio Ambiente, acompañado por el presidente riojano, Pedro Sanz, recalcó que «si no hubiéramos tenido hechas las obras de regulación de los ríos Zadorra, Yesa y por supuesto, el Irati, en Itoiz, la riada habría alcanzado 500 metros cúbicos más por segundo, es decir, habría sido un desastre muchísimo mayor». Matas aconsejó acometer y mantener en perfecto estado tanto las infraestructuras como las obras de regulación de los ríos para «atender a las necesidades tanto de regadío como de abastecimiento».

Entre tanto, en la capital zaragozana un tramo del tercer cinturón de ronda permanecía cortado al tráfico y el pequeño barrio de Alfocel seguía aislado. Aguas arriba, en Pradilla de Ebro, el alcalde, Luis Eduardo Moncín, dijo a Efe que se espera que en dos días, como mucho, todos los vecinos evacuados hayan podido volver a sus casas. Otras 35 personas pasaron la noche del sábado en un gimnasio tras ser desalojadas de una finca de frutales en la localidad de Fuentes.