Consenso de ausencias

ÁNGEL COLLADOMADRID. Cumplieron mejor los veteranos de la época de la Transición que los jóvenes de la séptima legislatura y entre los «ex» destacaron las ausencias de los dos anteriores jefes del

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ÁNGEL COLLADO

MADRID. Cumplieron mejor los veteranos de la época de la Transición que los jóvenes de la séptima legislatura y entre los «ex» destacaron las ausencias de los dos anteriores jefes del Ejecutivo, José María Aznar y Felipe González, en contraste con la presencia de casi todos los ex presidentes de las Cámaras. De todas formas, en el homenaje a la Transición y sus protagonistas celebrado en el Congreso con motivo del XXX aniversario de las primeras elecciones de la restauración de la Monarquía, el 15-J, la ausencia de peso entre los personajes de la época, fue la de Adolfo Suárez, inevitable a causa de su enfermedad. Su figura fue glosada por el Rey, lo que permitió a los parlamentarios e invitados dedicar un aplauso al actor principal de la Transición.

González y Aznar se disculparon. El antecesor de Zapatero en la Presidencia del Gobierno asiste en Londres a la reunión anual del consejo de la empresa cabecera del grupo Murdoch para el que trabaja. En fuentes de Faes dijeron que recibió la invitación sólo una semana antes y que no pudo evitar el compromiso. González va para diez años que no aparece en los actos institucionales del Congreso. Leopoldo Calvo Sotelo, una vez más, sí que acudió a la cita.

La lluvia impidió celebrar los actos en la calle, como estaba previsto. Las carpas y las pantallas gigantes de televisión para ver el vídeo conmemorativo de los treinta años no pudieron ser utilizadas. Manuel Marín aseguró que había llevado la tradicional ofrenda de huevos al Convento de Santa Clara, junto a una limosna de 80 euros, para evitar que descargara la tormenta, pero al final se quedó sin estrenar el montaje exterior. Demasiado laicismo en esta legislatura como para pedir ahora ayuda a los santos.

Los antecesores de Marín en la presidencia de las Cámaras, con la excepción de Gregorio Peces-Barba, acudieron al homenaje, se sentaron juntos en la tribuna y departieron como viejos camaradas de la Transición aunque la mayoría no lo fueran. Fernando Álvarez de Miranda, Landelino Lavilla, Félix Pons, Luisa Fernanda Rudi y Federico Trillo no se perdieron el acto.

Los 17 diputados y senadores elegidos por los españoles para representarlos hace treinta años que todavía aguantan en la actividad parlamentaria fueron obsequiados con una placa conmemorativa que les entregó el Rey. Tampoco hubo ausencias entre ellos. Gabriel Cisneros, en su silla de ruedas; Manuel Fraga, con su bastón, y Juan José Laborda, con las visibles secuelas de su enfermedad, quisieron estar allí pese a sus problemas de salud.

Socialistas y populares casi por igual, ningún nacionalista, recibieron sus placas: Juan Barranco, Soledad Becerril, José María Benegas, Jaime Blanco, Jaime Ignacio del Burgo, Francisco Cacharro, Luis Gámir, Antonio García Miralles, Juan Carlos Guerra Zunzunegui, Luis de Grandes, Juan Antonio Rodríguez Marín, Francisco José Vázquez, Alfonso Guerra y el propio Marín.

Pocos presidentes autonómicos cumplieron. Sólo Jose Montilla, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José María Barreda, Marcelino Iglesias, Ramón Luis Valcarcel, Emilio Pérez Touriño y Adán Martín. El alcalde de Madrid, Alberto Ruíz-Gallardón, les hizo compañía con Elvira Rodríguez.

El Gobierno sí acudió casi en pleno. José Luis Rodríguez Zapatero, que pretendió protagonismo en el acto con su propio discurso aunque fuera a hablar Don Juan Carlos y, al final, tuvo que desistir ante las protestas de la oposición, estuvo acompañado por María Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes. Sólo José Antonio Alonso y Jordi Sevilla faltaron a la cita.

Zapatero siguió muy atento el discurso del Rey, cuyo contenido conoció en directo. Además, esta vez evitó hacer declaraciones políticas y se limitó a disculpar las ausencias de González y Aznar. Ya han cumplido con su tarea, hay que dejarlos tranquilos, comentó.

En el acto dieron la nota los republicanos de ERC, único grupo que se ausentó como tal. Los diputados del PNV fueron más educados, aunque en cuanto acabaron los discursos, y con Erkoreka al frente, abandonaron el hemiciclo. Por contra, los nacionalistas catalanes -otro resabio de la Transición- sí que departieron con socalistas, populares y representantes de las instituciones del Estado durante el posterior cóctel. Miguel Roca representaba mejor que nadie el compromiso constitucional de la antigua CiU. Rodolfo Martín Villa y Enrique Múgica, hombres de consenso, también departían con todos. Comentario común eran las alabanzas al discurso del Rey. Los comunistas estaban divididos. Santiago Carrillo y Marcelino Camacho no quisieron perderse el acto a pesar de su avanzada edad. Gaspar Llamazares les observaba a distancia.

De que el consenso y la Transición están lejos quedó constancia en los corrillos del cóctel. Nada de mezclas. Zapatero con los suyos y Rajoy con los propios: Acebes, Zaplana, Pastor y otros dirigentes de su partido.