La «conquista» española de la Antártida

ÁNGEL GARCÍA MORENO
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Don Juan Carlos viaja hoy a las dos bases científicas de nuestro país en la Antártida convirtiéndose así en el primer Rey español que visita esa zona. Ello cuando se acaba de escribir una nueva página de la historia española antártica con el «salto» al continente

MADRID. «El cansancio es imenso, pero la alegría interna es patente en las caras de todo el personal expedicionario. Hoy, día de Santa Bárbara, hemos escrito una página de la historia antártica española». La anotación corresponde al 4 de diciembre y está en el «Diario de Operaciones», al que ha tenido acceso ABC, de lo que ha sido la primera expedición científico-militar española al continente Antártico.

Aunque España cuenta desde hace años con dos bases permanentes en sendas islas de la Antártida, se acaba de dar por primera vez el «salto» al continente. Seis militares y cuatro científicos han protagonizado esta misión cuyo comienzo reflejó el «Diario de Operaciones» del citado día: «Alrededor de las 2,30 de la tarde desembarca en Caleta Cierva, en la Costa Danco del continente antártico, la primera zodiac con personal del campamento temporal. Por primera vez España instala un laboratorio científico en el Continente Antártico basado en medios españoles». «El contraste entre el azul oscuro, casi negro, del agua, con la costa escarpada blanca y los bloque enormes de hielo navegando a la deriva, nos sitúa en la dura e inóspita belleza de la Antártida».

La última etapa de este reto había comenzado a escribirse un mes antes con la salida de la expedición desde la Tierra del Fuego a bordo del buque de la Armada «Las Palmas».

El mismo buque donde el Rey cenará hoy con los científicos y militares españoles de las dos bases que nuestro país tiene en la Antártida y a las que previamente habrá visitado: la «Juan Carlos I» en Isla Livingston y la «Gabriel de Castilla» en Isla Decepción. La primera, del Ministerio de Ciencia y Tecnología y la segunda del Ejército de Tierra. En la «Gabriel de Castilla» están en este momento 9 militares y 10 científicos, entre ellos varias mujeres. Treinta y seis horas estará el Rey en la Ántártida donde, como dice el citado libro de operaciones, «es verano antártico y la noche casi no hace su aparición. Tenemos luz durante las veinticuatro horas. Hacia las 9 de la noche el sol desaparece y se pone en el horizonte blanco, para aparecer tres o cuatro horas después. Sin embargo, la luz no desaparece y aunque de forma tenue, se ve perfectamente en la noche antártica».

Fue desde de la «Base Gabriel de Castilla» desde la que había partido la expedición científico-militar hacia el continente. Un salto cualitativo con la instalación de un laboratorio científico en el continente antártico en un proyecto de las Universidades de Cádiz y Granada que ha sido posible con la ayuda de los militares del Ejército de Tierra y el apoyo del buque «Las Palmas».

En la «Gabriel de Castilla», el día antes de la partida al continente, 3 de diciembre, tuvo lugar el acto de homenaje a los caídos en memoria del comandante de Ingenieros José Manuel Ripollés Barros, que fue jefe de la base en la campaña antártica 2001-2002 y murió en el accidente del Yak-42. A él se le ha dedicado el módulo de vida que ha pasado a llamarse «Comandante Ripollés».

El 28 de diciembre la expedición al continente había llegado a su fin, pero el trabajo científico seguirá en las dos bases permanentes. En el continente se han pasado días intensos de trabajo, temperaturas muy bajas, ventiscas, compañerismo e ilusión a 13.000 kilómetros de España y 2.800 del Polo Sur. Es una dureza que atrae y como relata el díario de operaciones donde «se queda uno extasiado observando la naturaleza en estado puro».