Los diputados de IU levantaron sus manos al grito de «esto es un atraco». JAVIER PRIETO

El Congreso aprueba los delitos contra el plan Ibarretxe con el plante de la oposición

Michavila acusó a los socialistas de «dar un espectáculo bochornoso» mientras López Aguilar censuró al Gobierno por «someter al Senado a golpe de látigo»

MANUEL MARÍN
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MADRID. Segunda jornada consecutiva de bronca en el Congreso de los Diputados. Si anteayer el Grupo Parlamentario Socialista despidió la última intervención de José María Aznar en la Cámara Baja tras veinte años como parlamentario con abucheos, gritos y burlones gestos de adiós con la mano, ayer fue toda la oposición la que, entre durísimas críticas y pataleos, dejó «sola» a la mayoría absoluta al PP para aprobar una reforma de calado. Se trata de la introducción en el Código Penal de tres nuevos delitos que permitirán encarcelar hasta un máximo de cinco años a quien convoque elecciones o una consulta popular sin tener potestad para ello y al funcionario público que subvencione a partidos o grupos ilegalizados.

La oposición -PSOE, CiU, IU, PNV, CC y Grupo Mixto- fue monolítica y se opuso frontalmente a la reforma penal auspiciada desde el Gobierno por motivos de fondo, ya que se trata de delitos «innecesarios y excesivos» y «con nombres y apellidos», dirigidos a encarcelar al lendakari Ibarretxe y a radicalizar el «conflicto» vasco, según alegaron algunos Grupos; y por «abusos» en las formas, ya que son unas medidas penales «colgadas» a última hora en la Ley de Arbitraje durante su tramitación en el Senado, que además no han contado con el suficiente debate parlamentario ni con los dictámenes del Consejo de Estado y del CGPJ.

Sólo el parlamentario del PP Leocadio Bueso defendió en nombre de su Grupo el proyecto legal porque «sin duda servirá para fortalecer la democracia». Pero lo pudo defender a duras penas y sin escatimar buenas dosis de estoicismo ya que los diputados de la oposición interrumpieron cada una de sus aseveraciones con gritos, manoteos en las mesas e, incluso, con alguna pancarta, como la exhibida por IU con la pintada «Todos a la cárcel» que la presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, ordenó retirar de inmediato.

A la hora de votar, la oposición expresó su protesta con un plante y de una forma nada habitual: ni siquiera apretaron el botón para hacer constar su voto y muchos de ellos permanecieron con las manos en alto al grito de «esto es un atraco». La reforma fue aprobada, entre abucheos, con 179 votos a favor, una abstención y aplausos desde los bancos populares.

Tras la votación, el ministro de Justicia, José María Michavila, quiso afianzar las palabras de Bueso haciendo hincapié en el «nuevo paso que la democracia ha dado en su lucha contra los terroristas» al impedir que grupos ilegalizados «y los señores Otegi y Josu Ternera sean subvencionados con fondos públicos». «Sólo lamento -dijo- que el PSOE se una al PNV, a Eusko Alkartasuna y a IU , que no haya estado a la altura en este final de legislatura y que, eludiendo sus compromisos, vuelva a la oposición de pancarta por motivos electorales. Han ofrecido un espectáculo bochornoso».

El socialista Juan Fernando López Aguilar, muy punzante, acusó al Gobierno de «degradar al Congreso e insultar al Senado, que se ha limitado a obedecerle sumisamente y a golpe de látigo en un sentido contrario al que defiende la Constitución». «El Gobierno -afirmó- tiene diez mandamientos que se resumen en uno: siempre tiene la razón y si no la tiene, se modifica la ley para que la tenga. Y quien no se pliegue, delinque y va a la cárcel..., un claro mensaje a Ibarretxe, Maragall o Chaves. El PSOE está contra el plan Ibarretxe, pero no nos vale todo».

Desde CiU, Manuel Silva censuró las «intolerables» formas del Ejecutivo para modificar el Código Penal y Margarita Uría (PNV) dijo abiertamente que lo que se pretende es encarcelar a Ibarretxe. Luis Mardones, de CC, pidió «más decoro» al Ejecutivo y Felipe Alcaraz, de IU, lamentó «la vuelta del delito político».

Por el PP, Bueso recordó que anteriormente también el PSOE utilizó la vía «estrictamente legal» del Senado para enmendar unas leyes aprovechando la aprobación de otras, acusó al PSOE de actuar por intereses electorales y defendió la idoneidad de preceptos como los aprobados ayer «cuando se trata de impedir la conculcación del orden constitucional». «El PSOE -concluyó- dijo que opondría un muro al plan Ibarretxe. Ahora... allá ustedes con lo que hagan».