ETA confirmó en agosto que el AVE vasco está en el punto de mira de la banda

VP. | BILBAO
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Un comunicado de ETA del pasado 16 de agosto confirmó que el Tren de Alta Velocidad (TAV) está en el punto de mira de la banda terrorista. La amenaza se había materializado hasta ahora en tres atentados con bomba de la propia ETA contra empresas constructoras.

La banda terrorista afirmó entonces que "los intereses que están detrás del TAV son ajenos a Euskal Herria. No hay un solo beneficio, y por lo tanto, lo único que nos quedará será la cicatriz de cemento que atravesará nuestro pueblo de punta a punta". Un cemento destinado a "enterrar" el "proyecto popular" vasco con un discurso de "supuesta modernidad, bienestar y tantas otras palabras vacías".

El proyecto, proseguía el comunicado, "es el ejemplo más claro posible de la política del PNV y sus acólitos. Las ganancias de algunos tienen que garantizarse a toda costa, sin importarles que con todo lo que está haciendo Euskal Herria se hipoteque como proyecto".

Por otra parte, en aquel documento la banda terrorista asumía la autoría de, entre otros atentados, bombas dirigidas contra constructoras que participan en la construcción del TAV y las justificaba por su intervención en las obras de la línea ferroviaria.

El primer atentado asumido por la banda en este comunicado corresponde al perpetrado el pasado 12 de mayo en la localidad guipuzcoana de Hernani, con la colocación de dos bombas en sendas excavadoras de la empresa Amenabar, que participa en la construcción de la "Y vasca". El segundo ataque asumido tuvo lugar el 1 de junio pasado en Zarautz, contra la propia sede de la constructora Amenabar.

La dirección de ETA comenzó a estudiar hace cuatro años la realización de atentados contra las obras del tren de alta velocidad, porque considrra que el proyecto de la "Y griega" es un "devastador proyecto" que "nos quieren imponer para desestructurar a nuestro pueblo en la organización del país", tal y como señala la organización terrorista en su boletín Zutabe de octubre del pasado año.

Documentos internos de la banda revelan que la dirección de ETA comenzó a estudiar su postura contra el tren de alta velocidad, al menos, en enero de 2004. A decisión inicial fue no intervenir directamente mediant e atentados, pero dejando la puerta abierta a perpetrar acciones terroristas llegado el caso.

Los analistas de los servicios policiales habían llegado a la conclusión hace ya algunos meses de que ETA podía atentar en cualquier momento contra las obras o las empresas relacionadas con este proyecto de infraestructuras, el más importante de la historia reciente del País Vasco.

Los documentos de ETA muestran que la ejecutiva de la banda terrorista, en una reunión celebrada en enero de 2004, decidió "afianzar su actitud contra el TAV". La cuestión fue debatida más ampliamente en otra reunión celebrada un mes más tarde en la que los dirigentes etarras acordaron "estar atentos al desarrollo de la lucha" contra el proyecto ferroviario y acordaron enfocarlo como una exigencia de respeto a la voluntad popular, presentando la "y griega" como una imposición. En esa reunión la dirección de la banda acordó estudiar la conveniencia de ir mencionando el asunto en sus mensajes públicos en su boletín Zutabe.

La decisión más relevante, sin embargo, fue la de "no entrar directamente en la lucha", pero "sin dejar de lado el llevar a cabo alguna "iniciativa" en algún momento".

La cúpula etarra acordó entonces solicitar opiniones sobre la cuestión a los militantes de la organización terrorista. El resultado de ese debate interno fue la agudización de la oposición al proyecto ferroviario considerado por ETA como una muestra de los acuerdos que eran capaces de alcanzar los socialistas y el PNV.